Google ha cambiado la cara de su buscador en Europa, y lo ha hecho a regañadientes. Desde este martes, quienes buscan hoteles, vuelos o restaurantes desde un país de la Unión Europea se topan con una página distinta, pensada para cumplir con la Ley de Mercados Digitales (DMA). La propia compañía lo describe con crudeza: es la mayor reducción de calidad en sus 29 años de historia. Y ahora los comparadores externos como Expedia o Booking aparecen arriba del todo.
El movimiento no nace de la voluntad de la empresa. En julio la Comisión Europea le puso una multa de 890 millones de euros por saltarse la DMA y le dio 60 días para corregir la llamada autopreferencia. Ese plazo se agotó, y la respuesta ha sido un rediseño que, según Google, acaba perjudicando a los usuarios. Detrás de la queja hay bastante que desmenuzar.
Qué cambia cuando buscas un hotel o un vuelo
La orden europea apunta a los servicios de búsqueda vertical, esos comparadores especializados en hoteles, aerolíneas y restaurantes. Ahora uno de ellos ocupa la parte alta de la página, con otros dos justo debajo y menos información. El carrusel de hoteles o vuelos queda relegado más abajo y ha perdido funciones, entre ellas los precios en tiempo real. Los negocios locales aparecen con poco más que un enlace, un teléfono y una dirección, mientras el comparador enseña inventario y disponibilidad.
Google insiste en que todo esto degrada la experiencia y que los operadores locales pagarán comisiones más altas y perderán visibilidad. Nick Fox, vicepresidente sénior de la compañía, lo resumió así: los cambios impulsan a los intermediarios a costa de los negocios locales y eliminan funciones útiles. Quien busque desde fuera de la UE no notará ninguna diferencia.
La multa, el plazo y las cifras que solo tiene Google
El 23 de julio de 2026 Bruselas sancionó a la empresa con esos 890 millones: 460 por favorecer sus propios servicios en la Búsqueda y 430 por las restricciones a desarrolladores en Google Play. Si no corregía la autopreferencia, la sanción podía llegar al 5% de la facturación mundial. Con este despliegue, Google ya acumula 10.380 millones de euros en multas antimonopolio europeas en dos décadas.
La DMA obliga a la compañía a redactar su propio plan de cumplimiento, y luego la Comisión decide si basta. Esta vez Google salió a decir que el resultado es malo. Sus advertencias se apoyan en tres afirmaciones propias: una caída del 30% en el tráfico de reserva directa por cambios anteriores, alta insatisfacción en pruebas con millones de usuarios y esa reducción de calidad récord. Las tres salen de la empresa, sin datos públicos ni metodología detrás. Un informe de 2024 sí mostró que los usuarios tardaban más en encontrar alojamiento y que los hoteles perdían más del 10% del tráfico, pero la cifra del 30% es nueva y no se ha detallado.
La Comisión Europea todavía no ha respondido de forma oficial al despliegue. El efecto, en cambio, ya se ve en pantalla: el carrusel europeo se ha quedado sin precios en tiempo real, mientras que quien busque desde México o Argentina seguirá viendo el buscador de siempre.
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Imagen: androidayuda.com
