USB de colores: por qué ya no indican la velocidad de tus puertos

El color de los conectores USB ya no indica su velocidad: la carga rápida y el marketing han roto el código universal.

by Denis Dosi
USB de colores: por qué ya no indican la velocidad de tus puertos

El color de los conectores USB fue durante mucho tiempo una pista rápida para saber qué velocidad ofrecía cada puerto, pero esa lógica se ha ido al traste. Basta abrir un cajón cualquiera para encontrar cargadores con puertos rojos, verdes o incluso morados. Antes cada tono contaba algo. Hoy, la llegada de la carga rápida y el marketing de los fabricantes han hecho saltar por los aires ese pequeño código universal.

Al principio todo era mucho más sencillo. El organismo que regula estas cosas, la USB-IF, había establecido un sistema visual bastante claro. El blanco era para el viejo USB 1.x, con sus modestos 12 Mbps. El negro identificaba al USB 2.0, el más común, que llegaba a los 480 Mbps. Y el azul quedaba reservado para el USB 3.0, capaz de alcanzar los 5 Gbps. Un vistazo bastaba para hacerse una idea.

Cuando los colores empezaron a mentir

La cosa se enredó con los puertos de carga tipo Always On. Los fabricantes de ordenadores empezaron a usar colores para señalar funciones de energía y no solo de datos. Así aparecieron los tonos amarillos, naranjas y rojos, que indicaban que ese puerto seguía dando corriente aunque el equipo estuviera apagado. Pero el golpe definitivo llegó con los móviles. Las marcas se apropiaron de los colores para marcar sus propias tecnologías de carga rápida, de modo que el tono ya no decía nada sobre la velocidad de datos.

Por eso hoy un puerto morado no debería sorprender a nadie, sobre todo en dispositivos Huawei, cuya tecnología SuperCharge suele lucir ese color. Lo mismo pasa con el verde lima de Razer. Y marcas como Oppo, Vivo o OnePlus, con VOOC o Dash Charge, también han tirado de colores distintos dentro de sus conectores. Sin el cable específico de cada una, adiós a la máxima velocidad.

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El USB-C entierra el sistema de colores

El estándar que ha rematado la faena es el USB-C. Al ser un conector universal, siempre tiene el mismo aspecto, pero lo que esconde dentro es otra historia. Un mismo puerto USB-C puede ser un simple USB 2.0, moverse a la velocidad del USB 3.0 o incluso llegar a las cotas del Thunderbolt 4. La única forma de saberlo es buscar el logo del rayo o leer la ficha técnica.

Para poner orden, la USB-IF ha propuesto un nuevo etiquetado oficial que muestra la velocidad y la potencia de carga, dejando atrás colores y nombres confusos. El problema es que esa certificación no es obligatoria. Así que, por ahora, la mejor manera de saber qué se compra sigue siendo revisar las especificaciones. Y eso suponiendo que el cable venga dentro de la caja.

Fuente
Imagen: xatakamovil.com

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