Un cajero de Revolut me entregó una tarjeta que jamás había pedido: así de agresiva es su estrategia en aeropuertos
El imparable ascenso de Revolut dejó una anécdota curiosa en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas. El neobanco que nació como alternativa a la banca tradicional, pensado sobre todo para quienes viajan mucho, se ha convertido en uno de los bancos móviles más populares del momento. Y no se conforma con la pantalla del teléfono. Ahora también ocupa las calles y los aeropuertos con sus propios cajeros físicos, una jugada que difumina la línea entre lo digital y lo tangible.
Todo el mundo sabe que en un aeropuerto sobran los ratos muertos. Cada uno los gasta a su manera, paseando por las tiendas o pagando un café a precio de oro. En uno de esos momentos de espera apareció la curiosidad. En pleno centro de Madrid había pasado por delante de varios cajeros de Revolut sin pararme nunca, pero allí, en Barajas, la cosa cambió.
Una estrategia que dispara tarjetas sin pedir permiso
La idea inicial era solo echar un vistazo a la interfaz, nada más. Pero al tocar la pantalla, esta se encendió y preguntó directamente si soy ciudadano de la Unión Europea. Un toque en el botón del ‘Sí’ y, sin más preguntas, sin confirmación, sin opción de volver atrás, por la ranura salió una tarjeta de débito Visa sin activar, lista para usar en cuanto se active desde la app.
Que Revolut haya colocado estos cajeros en un aeropuerto con semejante volumen de pasajeros no parece casualidad. Es un punto de tránsito para millones de viajeros, justo su público objetivo. Y es también un lugar de esperas donde la gente se anima a probar cosas que de otra forma ni miraría.
Para quien ya es cliente, tener otra tarjeta física no viene mal. Como herramienta para captar nuevos usuarios resulta potente pero poco sostenible. Poner un plástico en la mano de un potencial cliente puede ser el empujón definitivo para que descargue la app mientras espera el vuelo, aunque también puede acabar generando plásticos innecesarios que terminen en la papelera más cercana.
El banco digital es cada vez menos virtual
La definición misma de neobanco está cambiando. Nacieron siendo una alternativa cien por cien digital, sin oficinas ni presencia física de ningún tipo. Hoy, aunque la operativa móvil sigue siendo la protagonista, los movimientos que se observan dicen bastante sobre el rumbo de estas empresas.
Revolut ha abierto camino con sus cajeros propios en ciudades como Madrid y Barcelona, mientras la banca tradicional intenta justo lo contrario y da cada vez más peso a la app, a la operativa a distancia y hasta a la inteligencia artificial. La forma de relacionarnos con el dinero está cambiando de bando.
Meta description: Un cajero de Revolut entregó una tarjeta de débito Visa sin pedirla en el aeropuerto de Madrid. Así es la agresiva estrategia del neobanco.
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