El Euro Digital vuelve a dar un paso adelante, y esta vez el foco está puesto en algo que suele quedar en segundo plano cuando se habla de dinero y tecnología: que nadie se quede fuera. El Banco Central Europeo lo tiene claro, la futura moneda tiene que llegar a todos los ciudadanos europeos sin excepciones. Y para conseguirlo ha buscado un aliado con experiencia real en el terreno de la accesibilidad, la Fundación ONCE.
Más allá de las conversaciones sobre privacidad o sobre la independencia que persigue el continente, el BCE no quiere renunciar a una idea básica. En la era digital, el dinero público debería estar al alcance de cualquiera y en las mismas condiciones. Así lo resumía Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, cuando comparaba la nueva moneda con el efectivo de toda la vida, un bien público accesible para todos.
Una app pensada para no dejar a nadie atrás
La aplicación del euro digital no se conformará con cumplir los mínimos de la Ley Europea de Accesibilidad. La intención es ir mucho más lejos y colocarse entre las plataformas más avanzadas, aplicando el nivel más alto de las directrices WCAG, el mismo estándar que obliga al sector público a hacer accesibles sus webs y apps desde junio de 2021.
Para tumbar las barreras más habituales, la app incorporará una buena colección de herramientas. Hablamos de compatibilidad con lectores de pantalla, navegación mediante teclado, ajustes para reducir el movimiento, lenguaje simplificado, sistemas que ayudan a evitar errores y avisos cuando la sesión está a punto de caducar. Todo esto se ha diseñado junto a expertos en accesibilidad, bancos y organizaciones de consumidores.
Pruebas piloto con ONCE y una meta fijada en 2029
De cara a los ensayos, previstos para 2027, el BCE validará la usabilidad con miembros de la Fundación ONCE, personal propio y 19 bancos. Este empeño encaja además en una urgencia mayor, reducir la dependencia europea de proveedores de pago extranjeros. La moneda quiere plantarse como alternativa pública y sólida frente al dominio de Visa y Mastercard, y también ante el empuje de las stablecoins.
El proyecto viene con sus garantías. Habrá una modalidad offline para pagar sin conexión durante apagones o emergencias, y los legisladores han insistido en que el BCE no tendrá acceso a la información monetaria de la gente. Según el reglamento propuesto por la Comisión Europea, el acceso llegará a través de los canales y apps de los bancos o proveedores de pago, con la meta oficial de lanzar el Euro Digital para todos en 2029.
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Imagen: xatakamovil.com
