El último pitido metálico del módem de 56k, aquel zumbido que anunciaba la conexión a internet, se apagó para siempre. Con él, España cerró más de un siglo de historia telefónica y lideró el apagado del cobre a nivel mundial. El fin de las centrales de cobre marcó también el adiós al ADSL y a la telefonía fija tradicional, en una transición que llevaba años preparándose y que culminó en 2025.
Del zumbido del módem a la luz de la fibra
El cobre fue la columna vertebral de las telecomunicaciones desde principios del siglo XX. Aquella red de voz se fue adaptando para transportar también datos, dando paso al módem de 56k en los años 90 y, poco después, al ADSL. Fue una auténtica revolución, porque permitió por primera vez estar siempre conectados con velocidades que entonces parecían de otro planeta. Pero llegaron el streaming, el teletrabajo, el juego online y la nube, y el ADSL empezó a quedarse corto.
Ahí entró la fibra óptica. Su velocidad tope llega a 1 Gbps y más, con mayor estabilidad, menor latencia y un mantenimiento más sencillo. El cobre, en cambio, apenas rondaba los 20 Mbps y se degradaba con la distancia. Las cuentas no dejaban lugar a dudas.
El impacto en los usuarios y las fases del cierre
Para quienes todavía dependían del ADSL, sobre todo personas mayores o residentes en zonas rurales, el cambio supuso un reto. Aunque la cobertura de fibra en España supera el 90%, seguían existiendo áreas complicadas. A 28 de febrero de 2025, unos 77.000 usuarios mantenían activa su conexión ADSL. Ese día se quedaron sin internet y sin telefonía fija, con la opción de migrar a fibra mediante una nueva instalación gratuita o a soluciones 4G y 5G.
La red de Telefónica se dividía en 8.526 centrales, y su cierre fue progresivo entre 2015 y 2025, siguiendo reglas fijadas por la CNMC. Las primeras en apagarse fueron Can Rabella, en Sant Cugat, y Peñascales, en Torrelodones, el 28 de diciembre de 2015. El grueso, casi 5.000, cayó en 2024.
Según el BEREC, solo ocho Estados miembros van camino de completar el apagado antes de 2030, y España va más rápida que el resto. Se benefició de una inversión temprana en FTTH y de la decisión de la CNMC de liberar a Telefónica de mantener el cobre. Fuera de Europa, países como Suecia, Noruega o Japón ya han cerrado ese capítulo, mientras Estados Unidos sigue en plena transición.
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Imagen: xatakamovil.com
