Convertir un móvil de alta gama en un PC capaz de mover un juego pesado como The Witcher 3 ya no es ciencia ficción. Lo ha demostrado un usuario de Reddit que ha cogido su ZTE Nubia Z70 Ultra y, con paciencia y un poco de maña, lo ha transformado en una máquina que hace correr el título de CD Projekt a 1080p con los gráficos en Ultra y una tasa de 30 FPS sin despeinarse. Todo con refrigeración y algo de destreza manejando software.
La receta no es sencilla, ojo. El teléfono ha necesitado dos disipadores de CPU, una carcasa acrílica hecha a medida y una batería externa para garantizar un rendimiento sostenido durante largas sesiones. No cualquier terminal aguantaría algo así. El Nubia Z70 Ultra no monta el último procesador de Qualcomm, cierto, pero su Snapdragon 8 Elite tiene músculo de sobra gracias a sus 8 núcleos y una velocidad máxima que llega hasta 4,32 GHz. Ahí está la clave de todo.
Un móvil de 8 núcleos y 24 GB de RAM que se comporta como un PC gaming
El proyecto arrancó de forma modesta. El usuario probó a instalar un disipador de CPU de sobremesa sobre el procesador del móvil, solo para ver cómo mejoraba la temperatura de funcionamiento. Y ya solo con eso notó un salto claro en la estabilidad, algo que verificó pasando el 3DMark Wild Life Extreme. Nada mal para un primer paso.
Pero la idea iba más allá. La pregunta era si ese rendimiento sostenido podía servir para convertir el smartphone en un PC convencional y realmente útil. La respuesta fue que sí. Al montarlo dentro de la carcasa, consiguió ejecutar Termux de forma nativa y la versión XFCE4 de Linux directamente sobre Android. También lanzó algunas sesiones de juegos de Windows para tantear el terreno, y fue justo ahí donde comprobó que la cosa funcionaba como PC gaming sin demasiados dolores de cabeza.
The Witcher 3 a 1080p en Ultra desde un teléfono
En cuanto al rendimiento puro, hay que reconocer que impresiona para tratarse de un teléfono. El Snapdragon 8 Elite con refrigeración activa y los 24 GB de RAM permitieron mover The Witcher 3 a 1080p con la configuración gráfica en Ultra. La tasa de fotogramas se mantuvo bastante estable en torno a los 20 y 30 FPS, con la GPU Adreno trabajando casi siempre al 99% de uso.
El dispositivo se conectó a un monitor externo y sumó soporte para teclado y ratón, así que acabó ofreciendo las funcionalidades típicas de un ordenador. Jugar desde ahí, con ese montaje, dejó de ser un problema.
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Imagen: hardzone.es
