Cada Xbox Series X-S vendida le está costando a Microsoft alrededor de 130 euros de pérdida, y ese dato pone en duda una de las promesas más llamativas para el futuro de la marca. La idea era clara desde hace tiempo, permitir que Xbox Project Helix ejecutara juegos comprados en Steam, Epic Games Store y otras tiendas de PC. En otras palabras, dejar atrás la consola cerrada de siempre para abrazar algo mucho más abierto. Pero el contexto ha cambiado tanto que esa apertura parece cada vez más lejana.
El anterior CEO de la división, Phil Spencer, apuntó en esa dirección en más de una ocasión. El problema es que desde entonces ha pasado bastante tiempo y el mercado de las consolas ya no es el mismo. Y hay un motivo muy concreto detrás de tantas dudas, ese posible soporte de Steam perjudicaría directamente a los ingresos de Xbox.
Por qué abrir la consola sería un problema para Microsoft
Hay que tener en cuenta un detalle que lo explica casi todo. Por cada juego o contenido vendido en la tienda oficial de Microsoft, la compañía se lleva una comisión del 30 por ciento. Le interesa, por tanto, centralizar el mayor número posible de ventas a través de esa tienda, porque es lo que más dinero le reporta. Si Xbox Project Helix dejara comprar juegos en plataformas de terceros, esas comisiones se irían reduciendo poco a poco.
A eso se suma la crisis de la DRAM y de la memoria NAND Flash, que ha encarecido los componentes de forma brutal. Es la razón por la que Microsoft estaría perdiendo unos 130 euros por cada Xbox Series X-S que sale de las tiendas. Ahora imaginemos el panorama, perder dinero por cada consola y encima renunciar a buena parte de las comisiones del software. Insostenible. La Steam Machine ya nos ha dado un anticipo de hacia dónde va todo esto, y da un poco de vértigo, porque reaviva la idea de que la próxima frontera de precios rondará los 1.000 euros.
Ahora bien, hace apenas un mes la ejecutiva Asha Sharma confirmó que Xbox Project Helix moverá juegos de PC. Es una declaración de intenciones con todas las de la ley. El matiz está en que muchas decisiones tomadas en la etapa de Spencer se están reevaluando, así que nada es definitivo. Sobre la mesa hay varias opciones, desde versiones distintas del hardware hasta un modelo de suscripción que abriría el sistema solo tras pagar, pasando por acuerdos de comisiones más bajas con Steam y Epic. Ninguna es perfecta.
Dos versiones y un único objetivo, ganar dinero
Una posibilidad que suena con fuerza es repetir el esquema de Series X y Series S. Es decir, una versión premium de Xbox Project Helix, sucesora de la X y auténtica rival de PS6, con un precio de entre 900 y 1.000 euros y capaz de mover 4K a 144 FPS. Junto a ella, una versión económica de entre 400 y 600 euros, orientada a 1080p entre 60 y 120 FPS. Esta segunda tendría la misma arquitectura de CPU para no complicar el desarrollo, una GPU RDNA 5 mucho menos potente, y recortes de hasta un 50 por ciento en memoria y almacenamiento.
Al final el norte de la división está clarísimo, la rentabilidad. Microsoft ya dejó dicho que Xbox debe empezar a sostenerse por sí misma, algo difícil cuando Sony domina con contundencia y Nintendo manda como alternativa. Por eso no sería raro que la idea de mover juegos de PC acabe descartada a favor de centralizar todo en la tienda oficial.
En cuanto al hardware, no se esperan grandes sorpresas. El SoC personalizado costó mucho dinero y no va a tocarse. Lo que sí podría ajustarse es la memoria y el almacenamiento. Se rumoreaba que Xbox Project Helix llegaría con 40 GB de GDDR7 y SSD de 2 TB, pero con los precios actuales podría rebajarse a 32 GB y 1 TB, justo lo necesario para mantener el precio por debajo de los 1.000 euros.
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Imagen: muycomputer.com
