Windows vs Linux: las funciones de pago que el pingüino regala gratis

by Tecnoandroid
Windows vs Linux: las funciones de pago que el pingüino regala gratis

Imaginemos por un momento la decisión de abandonar Windows y trasladar todos nuestros equipos a Linux para dejar de pagar licencias a Microsoft. Es un planteamiento hipotético, sí, pero con datos muy concretos detrás. El sistema del pingüino trae de serie varias funciones que en Windows obligan a pasar por caja o a comprar una edición superior, desde el cifrado del disco hasta el acceso remoto. Y ahí es donde empieza lo interesante.

Windows organiza sus capacidades por niveles de pago. Lo que podemos hacer con nuestro ordenador depende, en el fondo, de cuánto hayamos desembolsado por la licencia. Microsoft guarda funciones básicas de seguridad y control para las ediciones Pro, Enterprise o Education, mientras que casi cualquier distribución de Linux las incorpora por defecto. Y el ahorro no se queda en el precio inicial del sistema, se extiende a las herramientas que acabamos usando cada día.

El precio de la licencia y el procesador que puede dejarnos fuera de Windows 11

Lo más evidente es la propia licencia. Una copia estándar de Windows cuesta entre 130 y más de 200 euros, según la edición, mientras que el ecosistema Linux se reparte bajo licencias libres como GPL, MIT o Apache, sin coste alguno y con pocas restricciones de uso.

El segundo golpe al bolsillo llega con el hardware. Windows 11 pide un chip TPM 2.0 para instalarse, un requisito que deja fuera a muchos equipos todavía perfectamente útiles y que, en la práctica, obliga a comprar un ordenador nuevo solo para poder actualizar el sistema operativo. En Linux, el TPM es opcional. Las actualizaciones de versión son gratuitas y no dependen de si nuestro hardware cumple una lista de requisitos mínimos, así que un portátil con varios años a las espaldas puede seguir recibiendo el sistema más reciente sin cambiar ni una sola pieza.

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Cifrado de disco y sandboxing, dos herramientas que Microsoft cobra aparte

Proteger el contenido del disco duro con BitLocker exige una edición Pro, Enterprise o Education. La versión Home apenas ofrece un cifrado de dispositivo limitado y con restricciones. En Linux, en cambio, LUKS y dm-crypt trabajan juntos para cifrar toda la partición antes de que arranque el propio sistema operativo, pidiendo una contraseña al inicio y sin cobrar nada.

Con el sandboxing ocurre algo parecido. Windows Sandbox permite ejecutar programas poco fiables en una copia aislada y descartable del sistema, pero solo aparece desde la edición Pro. Linux ofrece alternativas gratuitas desde hace mucho más tiempo, ya sea mediante KVM o los espacios de nombres del núcleo combinados con bwrap. No son tan cómodos de configurar como el asistente de Microsoft, cierto, pero quien pruebe distribuciones como Qubes OS verá que este aislamiento llega a otro nivel gracias al hipervisor Xen, sin pedir ni un céntimo ni exigir licencias adicionales.

Soporte extendido y acceso remoto sin sorpresas en la factura

Una versión de Windows que empieza a quedarse anticuada tampoco se abandona gratis. Microsoft ofrece parches de seguridad extendidos a través de su programa ESU por unos 28 euros al año, con la opción de descontar parte del importe usando el programa de puntos de recompensa de Microsoft. Para entornos empresariales existe además el canal LTSC, con soporte de hasta diez años, aunque la actualización de licencia ronda los 255 euros adicionales sobre el precio base.

Fuente
Imagen: softzone.es

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