El Explorador de archivos de Windows 11 es una de esas herramientas que abrimos tantas veces al día que ni siquiera reparamos en ella, hasta que un buen día empieza a ir más lento de lo que nos gustaría. Pasa todo el tiempo: copiamos documentos, buscamos archivos, conectamos un disco externo casi sin pensar. Y por eso cualquier retraso, por pequeño que sea, acaba sacando de quicio. Microsoft ha decidido meterle mano, y aunque sobre el papel pueda parecer una actualización menor, conviene prestarle atención.
Hace ya unos meses se sabía que la compañía estaba trabajando en mejorar el rendimiento del Explorador de archivos. Aquellos primeros cambios echaron a andar dentro del programa Windows Insider, pero ahora empiezan a aterrizar en los usuarios a través de la actualización opcional de junio para Windows 11. Quien prefiera no andar trasteando recibirá estas novedades de forma automática con la actualización acumulativa que llegará el próximo mes de julio. Sin prisas, vamos.
Más velocidad sin atajos ni trucos de memoria
Lo realmente interesante es que Microsoft no se ha limitado a un apaño para disimular la lentitud. Durante este tiempo también se ha sabido que prepara un sistema de precarga que ejecuta el componente en segundo plano para que abra antes. Pero ojo, las mejoras que empiezan a llegar ahora van por otro lado, son independientes de ese mecanismo. Dicho de forma sencilla, el Explorador carga más rápido porque han optimizado cómo funciona por dentro, no porque se quede medio cargado en la memoria esperando a que alguien lo abra.
Buena parte de ese trabajo se ha concentrado en la pestaña Inicio, una de las secciones más criticadas desde que llegó Windows 11 por ser bastante más enrevesada que el clásico «Este equipo». Microsoft asegura haber reducido su impacto sobre el rendimiento general, con tiempos de apertura más cortos y una respuesta más ágil. También han tocado la barra de direcciones, que ahora ofrece sugerencias con más rapidez y se comporta de manera más fiable.
Pequeños ajustes que suman en el día a día
La actualización trae además varios retoques pensados para el uso cotidiano. El Explorador responde mejor al montar imágenes de disco, corrige algún problema que aparecía al cambiar el nombre de archivos y carpetas, y afina el comportamiento de ciertas operaciones relacionadas con las vistas de carpeta. Por separado parecen detalles menores, pero juntos hacen que una de las aplicaciones más usadas de Windows resulte más consistente y agradable.
Y la cosa no se queda ahí. Microsoft ya trabaja en una nueva actualización para el menú contextual del Explorador que cargará todas sus opciones de golpe, evitando los retrasos que hoy provocan algunas extensiones de terceros. Encima, prepara nuevas opciones de configuración para que cada uno decida qué aparece al pulsar con el botón derecho del ratón, algo que podría dejar ese menú mucho más limpio y eficiente.
El valor de un sistema operativo no está solo en las grandes funciones que protagonizan las presentaciones, sino también en esos detalles que tocamos decenas de veces al día. El Explorador de archivos nunca será la estrella de Windows 11, pero sí una de sus piezas más importantes. Que Microsoft haya dedicado tiempo a optimizar su rendimiento de verdad, en lugar de tapar los problemas con técnicas como la precarga, es una excelente noticia.
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Imagen: muycomputer.com
