TMOG ha dejado de ser un capricho reservado a los usuarios de Mac. En apenas dos meses el proyecto ha cambiado de piel y ahora está disponible como aplicación nativa para los tres grandes sistemas de escritorio: macOS, Windows y Linux. Cuando hablamos de él a finales de julio, la historia tenía un tono casi nostálgico. Dave Plummer, el creador del Administrador de tareas original de Windows, estaba reconstruyendo aquella filosofía para el Mac porque echaba de menos algo más directo que el Monitor de Actividad de Apple. Poco después, todo se ha vuelto mucho más ambicioso.
Plummer acaba de anunciar la Beta 3.1 de Task Manager OG, que corresponde a la versión 0.1.4. Llega tras el salto multiplataforma que el proyecto dio durante agosto, así que Windows y Linux no debutan exactamente con esta beta. Pero para quienes conocimos TMOG cuando todavía vivía solo en el Mac, el cambio es notable. Las tres versiones comparten las mismas métricas principales, vistas de procesos e historial de rendimiento, y dejan claro que ya no hablamos de una simple reinterpretación para otro sistema.
Aplicaciones nativas de verdad, sin atajos
Aquí está uno de los detalles que más llaman la atención. Plummer no ha elegido el camino fácil de montar una interfaz web y empaquetarla varias veces. Las tres son aplicaciones nativas: Swift y AppKit en macOS, C++ y Win32 en Windows, y C++ con Qt 6 en Linux, donde funciona tanto sobre X11 como sobre Wayland. Todas comparten un núcleo escrito en C++20 que mantiene alineados los modelos, las métricas y las acciones, aunque cada plataforma conserva su propia cara. Nada de Electron, WebView ni navegador embebido. Y sí, hay cierta ironía en que el hombre que creó el Administrador de tareas de Windows arrancara TMOG para Mac y haya terminado devolviéndolo también a los equipos de Microsoft.
La Beta 3.1 suma además funciones con bastante carácter. La más vistosa es un nuevo salvapantallas que usa en tiempo real la actividad de CPU, memoria, GPU y almacenamiento para mostrar de forma visual qué está haciendo el ordenador. Se activa directamente con F12. También hay frecuencias de refresco seleccionables, mejoras en los diagnósticos del consumo de CPU en reposo bajo macOS y varias correcciones específicas para cada sistema. Windows recibió luego la versión 3.1.1, un pequeño hotfix pensado para recuperar la lectura de temperaturas en algunos equipos donde el sensor más cercano al procesador venía de una zona térmica gestionada por el firmware.
De la nostalgia a una herramienta con identidad propia
El crecimiento de TMOG no se queda en admitir más sistemas operativos. La aplicación ya reúne información de procesos y rendimiento, datos generales del equipo, aplicaciones de inicio, usuarios, servicios, conexiones, almacenamiento, software instalado, energía, frecuencias y benchmarks, entre otras áreas. Sabe diferenciar núcleos de rendimiento y eficiencia, mostrar procesadores lógicos y configuraciones NUMA o señalar qué procesos están detrás del gasto energético. El objetivo empieza a alejarse de una simple recreación estética del viejo Administrador de tareas. Plummer está construyendo su propia idea de cómo debería ser hoy una herramienta avanzada para entender qué ocurre dentro de un ordenador.
El proyecto también ha empezado a perfilar su modelo comercial. Hay una edición gratuita y otra Pro, con un sistema de activación y recuperación de licencias que funciona en las tres plataformas. Entre las funciones avanzadas aparece Flight Recorder, capaz de registrar distintas vistas de telemetría para reproducir después qué estaba pasando en el sistema en un momento concreto. Esas sesiones se guardan en archivos .tmogtrace que pueden intercambiarse entre Windows, macOS y Linux. Plummer asegura además que las funciones incluidas en la edición gratuita no acabarán en la versión de pago solo para marcar más distancia entre ambas.
En julio TMOG llamaba la atención sobre todo porque el creador de una de las herramientas más reconocibles de Windows había decidido reinterpretarla para el Mac. Unas semanas después, aquella curiosidad se está convirtiendo en algo más serio. Windows ha vuelto a la ecuación, Linux se ha sumado y cada beta añade herramientas que van dibujando una identidad propia. La historia de Dave Plummer sigue aportando su dosis de nostalgia, aunque quizá la mejor señal sea que TMOG cada vez necesita menos apoyarse en ella. Empieza a interesar por lo que está construyendo.
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Imagen: muycomputer.com
