Steam Deck todavía tiene margen para rendir más sin que nadie tenga que tocar una sola pieza de su hardware. Una nueva propuesta pensada para el kernel de Linux ha logrado subir un 31,8% los 1% low FPS en las primeras pruebas hechas con la consola de Valve. Que nadie espere un tercio más de fotogramas en todos los juegos, ojo, porque no va por ahí la cosa. Lo que promete es una experiencia más suave, con menos bajones repentinos y esos pequeños tirones que arruinan la sensación de estabilidad justo cuando la partida se pone interesante.
La mejora nace de una serie de parches firmados por David Vernet para el controlador AMD P-State de Linux. La estrella del asunto se llama eppboost y su función es sencilla de explicar aunque suene técnica: sube de forma temporal el rendimiento de un núcleo concreto cuando detecta que está lidiando con una carga elevada. Todo esto sigue en fase de revisión, así que no forma parte de SteamOS ni llega a través de una actualización normal. Por ahora hay que instalar un kernel modificado y activar la función a mano, nada de magia automática.
Por qué el procesador se queda corto en el peor momento
El problema de fondo está en cómo los videojuegos exprimen el procesador. El hilo principal, el de renderizado, puede quedarse parado durante intervalos brevísimos mientras espera a la GPU, se sincroniza con otro proceso o llega al siguiente fotograma. El controlador a veces malinterpreta esas pausas como una bajada real de trabajo y deja caer la frecuencia del núcleo. Después, cuando el juego vuelve a pedir toda la potencia, la CPU arranca por debajo de lo que debería y tarda un pelín en recuperar el ritmo. Ese pelín se nota.
La solución no pasa por dejar el procesador siempre a tope, porque eso dispararía el consumo y le quitaría energía a la GPU. La Steam Deck monta una APU donde ambos componentes se reparten un presupuesto limitado, de modo que cualquier ajuste tiene que equilibrar potencia y eficiencia. eppboost vigila la actividad de cada núcleo y, cuando uno supera el 50% de ocupación, cambia su preferencia hacia el rendimiento. Si pasan 300 milisegundos sin otra carga fuerte, vuelve solo a la configuración anterior.
Qué dicen las cifras de la prueba
Los datos salieron de una Steam Deck LCD usando el benchmark gráfico de Civilization VI. Sin el parche, el núcleo del hilo principal estaba ocupado el 98% del tiempo, pero corría a una frecuencia mediana de apenas 2,43 GHz. Con eppboost activado, esa cifra escaló hasta 3,5 GHz. Los 1% low FPS mejoraron ese 31,8% y el tiempo de fotograma en el percentil 99 avanzó un 4,1%, mientras que la tasa media de FPS y los resultados más extremos del percentil 99,9 se quedaron prácticamente igual.
La Steam Deck gana rendimiento, entonces, justo donde un bajón resulta más molesto para quien está jugando. Los 1% low son los fotogramas más lentos registrados durante la prueba y sirven para medir la regularidad con la que el aparato genera cada imagen. Mejorar ese dato no infla el número que marca el contador, pero recorta la distancia entre el funcionamiento normal y los peores instantes. En la práctica, un juego puede sentirse más estable aunque su media no se mueva ni un ápice.
De momento solo hay resultados de un título y faltan pruebas más amplias sobre otros juegos, consumo, temperatura y autonomía. El parche además tendrá que pasar la revisión de los responsables del kernel y de los ingenieros de AMD antes de aspirar a una versión estable de Linux y, más adelante, a SteamOS. Con todo, es una muestra llamativa del recorrido que aún conserva la Steam Deck: varios años después de su lanzamiento, el trabajo sobre Linux, sus controladores y la gestión energética todavía puede hacer que la consola rinda mejor sin obligar a comprar un modelo nuevo.
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Imagen: muycomputer.com
