Sony ha decidido que el formato físico en PS5 tiene los días contados, y no lo dice a media voz. La compañía japonesa ha fijado una fecha concreta, enero de 2028, momento a partir del cual ya no se podrán publicar nuevos juegos en soporte físico. Todo lo que haya salido antes de esa fecha seguirá funcionando y podrá seguir vendiéndose sin ningún problema, pero de ahí en adelante la puerta se cierra.
No parece que haya vuelta atrás. Ni las quejas de los seguidores ni las campañas de recogida de firmas van a hacer que Sony cambie de idea. La decisión está tan tomada que la empresa ya ha empezado a colocar una nueva etiqueta en las consolas PS5 de reciente fabricación que están llegando a las tiendas, avisando precisamente del final del soporte en disco. En esa etiqueta se puede leer que a partir de enero de 2028 los nuevos lanzamientos para PlayStation estarán disponibles en la PlayStation Store y a través de minoristas únicamente en formato digital, y que los discos de juegos lanzados antes de esa fecha seguirán siendo compatibles con la consola.
Qué gana Sony con un mundo totalmente digital
Un modelo completamente digital tiene consecuencias importantes, y bastante negativas, para quienes juegan. Para Sony, sin embargo, el cambio resulta muy conveniente por varios motivos. El primero es que se acaba el mercado de segunda mano, así que si alguien quiere un juego tendrá que comprarlo nuevo por narices. También desaparece la posibilidad de intercambiar títulos entre jugadores, lo que empuja hacia la compra directa. A esto se suma que la venta se centraliza en un número menor de plataformas y minoristas, y que la compañía controla mucho mejor la distribución para potenciar su tienda oficial, donde se lleva una comisión del 30% por cada juego vendido.
Visto así, el final del formato físico es para la marca una forma de controlar mejor a los usuarios, de limitar sus opciones y de exprimir al máximo cada venta. Y hay una lectura que apunta a que la medida ha llegado tan de golpe para compensar el elevado coste de fabricación que tendrá PS6, una consola cuyo coste de materiales rondaría los 960 dólares, unos 890 euros, y que podría llegar al mercado por unos 1.000 dólares, alrededor de 930 euros.
El vínculo entre el disco y el precio de PS6
Ahí está la clave del asunto. El fin del soporte físico podría darle a Sony ese aumento de ingresos por la venta de juegos que necesitaría para subvencionar en parte el alto precio de PS6. Si la fabricación se sitúa alrededor de 960 dólares, es decir cerca de 890 euros, la compañía podría asumir una parte del coste y lanzarla por un precio de entre 800 y 900 dólares, más o menos entre 740 y 840 euros, recuperando después ese dinero con la venta de juegos y servicios.
Mientras tanto, ya están llegando a las tiendas las primeras remesas de consolas PS5 con ese mensaje impreso en la caja, el aviso que deja claro que desde enero de 2028 los nuevos lanzamientos para PlayStation solo se comprarán en la PlayStation Store y a través de minoristas en formato digital.
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Imagen: muycomputer.com
