La alianza entre NVIDIA y SEGA regresa treinta años después de que una tarjeta gráfica hoy casi olvidada, la NVIDIA NV1, llevara el primer Virtua Fighter a los ordenadores personales. La compañía japonesa ha confirmado que varios de sus juegos aterrizarán en RTX Spark, la nueva plataforma de NVIDIA pensada para PCs con inteligencia artificial. No es solo un acuerdo tecnológico más. Es, más bien, el cierre de un círculo que empezó hace mucho tiempo.
Quien tenga cierta edad recordará de qué va la historia. Y quien no la conozca, bueno, todavía está a tiempo de probar estos clásicos en un hardware que no tiene nada que envidiar al de entonces. Porque aquí lo interesante es precisamente el contraste entre lo viejo y lo nuevo.
En 1996, Virtua Fighter fue uno de los primeros títulos de SEGA que dio el salto al PC, y lo hizo gracias a la NVIDIA NV1, una tarjeta muy distinta a las que después terminarían dominando el mercado. Aquella apuesta, hay que decirlo, no salió del todo bien. Pero sirvió para algo importante: que ambas compañías trabajaran codo con codo por primera vez.
Los clásicos de SEGA llegan a RTX Spark
Ahora esa historia se repite, aunque de una manera completamente diferente. Será RTX Spark la encargada de rescatar varios clásicos de SEGA y traerlos a esta nueva plataforma, dando la oportunidad de disfrutar algunos de los títulos más recordados de los años 90 sobre hardware actual. Y no estamos hablando de juegos menores o desconocidos precisamente.
Entre los confirmados aparecen nombres que suenan a época dorada: Virtua Fighter, Virtua Fighter 2, Virtua Cop, Daytona USA, SEGA Rally Championship, Panzer Dragoon, Panzer Dragoon II Zwei, Fighting Vipers y Last Bronx. Buena parte del catálogo que hizo enorme a SEGA, tanto en los salones recreativos como en la SEGA Saturn. Un repaso a lo que muchos consideran la mejor etapa de la marca.
Para muchos jugadores esto significa una cosa muy concreta: poder volver a disfrutar de esos títulos sin tener que rebuscar en hardware antiguo ni pelearse con configuraciones imposibles o emuladores que, seamos sinceros, casi nunca recrean la experiencia al 100 %. Falta algo, siempre falta algo. Aquí la idea es que ese algo esté por fin donde tiene que estar.
Y para quienes nunca los tocaron, también es una excusa perfecta para entender por qué estas franquicias marcaron una generación entera y siguen tan presentes décadas después. Que un juego tenga treinta años a la espalda no significa que sea malo, ni mucho menos. Muchos de estos entretuvieron a toda una generación durante horas y horas, y eso no se olvida fácilmente.
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Imagen: hardzone.es
