Meter el móvil en la nevera: el error que puede destrozarlo

by Redazione
Meter el móvil en la nevera: el error que puede destrozarlo

Meter el smartphone en la nevera cuando alcanza temperaturas elevadas es una de esas ideas que circulan por las redes sociales y que, lejos de solucionar nada, pueden dejarte el teléfono inservible. Con la ola de calor que atraviesa Europa estos días, con temperaturas altísimas que están poniendo a prueba ordenadores, consolas y cualquier aparato que genere calor, la tentación de buscar atajos para refrigerar los dispositivos es comprensible. Pero cuidado, porque no todos los consejos que verás por ahí tienen sentido.

Mantener bien refrigerado un PC o una consola es fundamental, eso está claro. El problema con los smartphones es que, por su formato y por sus limitaciones internas, la cosa se complica bastante. Y la temperatura ambiente juega un papel enorme aquí.

Por qué el calor afecta tanto a tus dispositivos

La capacidad de disipación térmica de cualquier aparato depende directamente del entorno. Si hace más calor fuera, al dispositivo le cuesta muchísimo más soltar el calor que genera con su funcionamiento normal. En un PC, por ejemplo, una subida de 10 grados en la temperatura ambiente puede traducirse en un incremento de entre 5 y 10 grados centígrados en el procesador, dependiendo del sistema de refrigeración, de la suciedad acumulada y del flujo de aire interno.

Esto no es un detalle menor. Un equipo que ya trabaja al límite en invierno puede empezar a dar problemas serios en verano, con pérdidas de rendimiento y episodios de inestabilidad. El sobrecalentamiento es un enemigo silencioso que muchos subestiman.

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El asunto es que las redes sociales dan voz y muchísimo alcance a gente que no tiene ni idea de lo que dice. Y algunos de esos consejos pueden acabar destrozándote el PC, la consola o el móvil. La última locura que ha aparecido por ahí es precisamente la de meter el teléfono en el frigorífico cuando se calienta demasiado. Si te suena razonable, mejor que sepas que no lo es en absoluto.

La condensación, el verdadero peligro

El motivo principal para no hacerlo tiene nombre y apellidos: la condensación. Cuando metes un dispositivo caliente en la nevera, el aire cálido y húmedo que tiene dentro se enfría muy rápido, cierto, pero la temperatura cae por debajo del punto de rocío y ese aire se convierte en gotas de agua que quedan atrapadas en zonas clave. Hablamos del puerto de carga, de los altavoces y del propio interior del terminal.

Y hay más. Al sacar el smartphone frío de la nevera, el aire caliente del entorno entra en contacto con el dispositivo y produce de nuevo condensación. Es exactamente lo mismo que pasa cuando sacas una botella de agua fría del frigorífico y aparece humedad a su alrededor en grandes cantidades.

Sobra decir que la humedad dentro de un móvil puede destruirlo por completo, porque supone un riesgo enorme de cortocircuitos y de corrosión en los componentes. Por si fuera poco, el cambio brusco de temperatura también daña la pantalla, el cristal, el sellado que protege el aparato y la propia batería.

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Si el teléfono se calienta demasiado, la solución es sencilla. Deja de usarlo unos minutos y ponlo en un lugar fresco donde no le dé el sol de forma directa. Y por pura lógica, mucho ojo con los consejos que sigues en redes sociales, porque te pueden salir carísimos.

Fuente
Imagen: muycomputer.com

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