Poner una marca de agua en un PDF es probablemente el gesto más sencillo para que un documento deje de circular por ahí como una copia anónima. Si cada archivo que sale por correo llevara un sello personalizado, buena parte de las filtraciones corporativas serían historia. Ese escenario, hay que decirlo, sigue siendo más un deseo de ciberseguridad que una costumbre real. Pero la buena noticia es que existe una forma gratuita de dejar vuestra huella en cualquier archivo, y no hace falta ser un experto.
La idea es conseguir que los documentos dejen de viajar sin identidad y circulen con vuestro nombre bien visible. Para eso resulta especialmente cómoda la plataforma online iLovePDF, que incluye una herramienta pensada justo para esto. Permite insertar texto o imágenes dentro de los archivos y, si uno se toma cinco minutos para tocar las opciones, los resultados salen sorprendentemente profesionales.
Configurar el texto y la tipografía para un sello propio
Al abrir la herramienta de marcas de agua, lo primero que toca decidir es si se añade texto o una imagen. Cuando se elige el texto, aparece un menú con las tipografías clásicas que todos tenemos instaladas, tipo Arial, Verdana, Courier o Times New Roman. La clave está en que el resultado sea legible sin llegar a molestar, y ahí conviene jugar con el tamaño de fuente y sobre todo con la opacidad.
Un texto en gris claro con un 50 por ciento de transparencia cumple perfectamente su papel disuasorio sin tapar la lectura del documento original. Se puede activar también la sombra de fuente para darle algo de profundidad, aunque en la práctica la sencillez suele ganar. Elegir un color que contraste apenas con el fondo, sin cansar la vista, hace que vuestros clientes o compañeros lean el contenido sin tropezar todo el rato con la marca.
Posición, rotación y aplicar por páginas
El verdadero truco para que una marca de agua funcione está en dónde se coloca y cómo se comporta dentro del archivo. La herramienta ofrece un formato en mosaico, que repite el sello por toda la página del PDF. Y si además se rota el texto a 45 grados, se consigue ese aire de documento confidencial que cuesta bastante quitar con una edición básica.
Otra opción muy práctica es indicar si la marca va en todas las páginas o solo en un rango concreto. Viene de perlas cuando queremos proteger únicamente las hojas con datos sensibles de un informe largo. También se puede decidir si la capa se pone por encima o por debajo del contenido original, algo que evita más de un disgusto cuando el diseño del PDF tiene gráficos o tablas que no interesa tapar. Combinar mosaico, rotación y capas con cabeza es lo que marca la diferencia entre un sello improvisado y una protección con aspecto profesional.
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Imagen: softzone.es
