El sobrecalentamiento del MacBook M5 Max ha empezado a dar problemas serios, hasta el punto de que algunas teclas se han quedado literalmente pegadas por culpa del calor. La máquina más potente de Apple, con sus dos ventiladores de perfil bajo y un único heat pipe para disipar todo lo que genera, parece bastante propensa a estos episodios de temperatura elevada. Y no hablamos de una simple molestia, sino de plásticos que se ablandan y casi se funden.
El caso que ha destapado la historia es el de un usuario que llevó su equipo al servicio técnico de Apple. Ahí le pasaron un presupuesto de reparación de casi 800 euros. Por suerte el portátil estaba todavía en garantía y se lo arreglaron sin cobrarle nada, faltaría más. Pero el episodio deja algo claro: los portátiles más finos y potentes pueden llegar a sufrir daños físicos por el calor.
Por diseño o por calidad, el calor es un problema real
Gracias a la nueva arquitectura Fusion, las pruebas de estrés aplicadas a los procesadores M5 Max han demostrado una gestión térmica un pelín mejor que la de la generación anterior, el M4 Max. Aun así, estas máquinas superan sin despeinarse los 100ºC en cuestión de segundos. Es el precio a pagar por tener equipos muy potentes que además son delgados y ligeros: no hay forma de meter dentro un sistema de refrigeración avanzado, es físicamente imposible.
Y el caso de las teclas pegadas no ha sido el único. Otros usuarios han reportado que sus MacBook Pro se calientan tanto que resulta incómodo apoyar las muñecas sobre el teclado. Tras algunas pruebas de estrés han comprobado que los chips de memoria flash NAND también se ponen por encima de los 100ºC, no solo el procesador. Con SSD PCIe 5.0 montados dentro, esas cifras pueden ser hasta relativamente normales, aunque ya sabemos lo que implica: thermal throttling.
A nadie le hace gracia ver sus chips rozando los 100ºC, una temperatura que ya empieza a ser peligrosa. Y si encima el diseño coloca esos componentes tan calientes demasiado cerca de plásticos que pueden deformarse y derretirse, pues ahí es cuando aparecen los problemas gordos de verdad.
¿Se puede hacer algo para evitarlo?
Como usuarios, más bien poco. Ya lo hemos dicho, es el precio a pagar por tener portátiles muy potentes y a la vez ligeros y finos, donde no cabe una refrigeración decente para mantener el hardware a raya. Lo único que está en nuestra mano es asegurarnos de que las rejillas de ventilación no estén obstruidas, mantenerlas limpias, y quizá echar mano de una base refrigeradora para favorecer que el aire circule mejor por dentro del equipo.
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Imagen: hardzone.es
