Logotipo de Windows: por qué parece una bandera y su curiosa historia

by Redazione
Logotipo de Windows: por qué parece una bandera y su curiosa historia

¿Por qué el logotipo original de Windows parece una bandera? Su historia es más curiosa de lo que parece

El logotipo de Windows es uno de esos símbolos que casi todo el mundo reconoce al primer vistazo, incluso quien no entiende demasiado de tecnología. Esa especie de bandera ondeante se ha quedado grabada en la memoria colectiva después de tantos años acompañando al sistema operativo más usado del planeta. Lo curioso es que, en realidad, nunca tuvo que parecer una bandera. La idea inicial de Microsoft apuntaba hacia otra dirección completamente distinta.

Si echamos un vistazo a todos los productos que la compañía ofrece hoy en día, hay un montón de elementos gráficos que terminan asociándose de inmediato a la marca. Pero si hablamos de algo realmente representativo, ese sería sin duda el logo de Windows. La mayoría de la gente reconoce sin esfuerzo varios de los diseños que han ido apareciendo a lo largo de las décadas. Y entre todos ellos, el más famoso es ese que tiene forma de bandera, o al menos lo aparenta.

Cuál es el origen del logotipo con forma de bandera de Windows

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Para entender de dónde sale todo esto hay que retroceder bastante en el tiempo, concretamente hasta el año 1985. Fue entonces cuando apareció el primer logotipo que con el paso del tiempo se volvería tan característico. La intención de Microsoft en aquel momento era ofrecer una ventana con un diseño más moderno y estilizado, algo que formara parte de la identidad de sus productos de software de manera natural.

El verdadero giro llegó en 1992, con el lanzamiento de Windows 3.1. Ahí fue cuando la compañía decidió darle una vuelta completa al diseño y encargó el trabajo a una diseñadora con mucho prestigio en aquellos años, Paula Scher. Su misión era clara, modernizar el aspecto del logo y dotarlo de una nueva personalidad visual. Y vaya si lo consiguió, aunque el resultado acabara tomando un camino inesperado.

Una bandera que nunca quiso ser bandera

Lo que hizo Paula Scher fue transformar aquella ventana original en una figura inclinada, con esas líneas de movimiento que parecen darle vida. El efecto fue inmediato. De repente, el logo daba la sensación de ser una bandera ondeando al viento, como si flotara sobre la pantalla. Y precisamente por eso pasó a la historia de esa manera, asociado para siempre a la imagen de una bandera.

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Pero ahí está el detalle más llamativo de toda esta historia. Esa nunca fue la intención de la diseñadora. La idea era estilizar la ventana, darle dinamismo, hacerla más viva. Que el público interpretara aquello como una bandera fue algo que ocurrió por su cuenta, casi por accidente. Y así, sin proponérselo, Microsoft acabó con uno de los símbolos más reconocibles de toda la historia de la informática.

Fuente
Imagen: softzone.es

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