El avance de Linux en los ordenadores de sobremesa a lo largo de los últimos meses parece innegable, pero conviene mirar bien las cifras antes de descorchar nada. Porque sí, los datos hablan de un crecimiento notable, solo que buena parte de ese empuje quizá no venga de personas reales sentadas frente a su ordenador.
Todo arranca con un dato que corrió como la pólvora. La consultora StatCounter certificó que en el pasado mes de julio de este año Linux había superado el 10% de cuota de mercado en equipos de escritorio. En números concretos, un salto hasta el 11,87% en Estados Unidos y el 7,51% a escala mundial. La comunidad del pingüino lo celebró, como era de esperar. Pero los datos de tráfico humano de Cloudflare Radar cuentan otra historia, bastante menos entusiasta. Y es que gran parte de ese repunte lo estarían generando bots, no usuarios de carne y hueso.
Un crecimiento que rompe con la trayectoria habitual de Linux
Aquí toca cierta cautela con la cuota de mercado. StatCounter no cuenta dispositivos ni usuarios únicos. Lo que hace es medir páginas vistas dentro de su red de más de un millón de sitios asociados, que suman más de 3.000 millones de visitas mensuales. Y ahí está el punto débil que arrastra desde hace tiempo. Si un lote de tráfico automatizado se identifica ante los servidores como Linux, la cuota del sistema sube aunque nadie haya cambiado de ordenador, porque el reparto porcentual se calcula siempre sobre una escala del 100% entre todos los sistemas detectados.
Basta con mirar la trayectoria. Linux cerró 2024 con un 4% de cuota según los registros de StatCounter, un umbral que le había costado años pisar. Si se compara esa cifra con el 7,51% mundial de julio de 2026, hablamos de un avance que casi duplica la cuota en poco más de año y medio. Un ritmo que rompe con el patrón de siempre de este sistema. Ya se han visto anomalías parecidas antes. En alguna ocasión, Mac OS X, una versión que Apple retiró en 2016, llegó a mostrar subidas de cuota mientras la versión actual apenas se movía en el mismo periodo. Algo sin lógica desde el punto de vista del uso real. Cuando un sistema estancado durante años pega un salto brusco de la noche a la mañana, lo sensato es sospechar primero del método de medición.
Cómo los rastreadores automatizados inflan el recuento
El repunte actual de los sistemas de código abierto coincide con la proliferación de agentes de inteligencia artificial y rastreadores web que navegan por Internet identificándose con cabeceras de sistema Linux. La coincidencia no es casual. Cuando uno de estos bots visita una página que incorpora el código de seguimiento de StatCounter, el sistema lo contabiliza como una visita legítima. Sin ningún mecanismo que distinga si detrás hay una persona real o un simple script ejecutándose en un servidor.
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Imagen: softzone.es
