El Keychron Nape Pro llega para romper un poco la rutina de los periféricos de siempre, esos que llevan años atrapados en el mismo formato porque, seamos sinceros, ratones y teclados dan poco margen a la sorpresa. Pero hay fabricantes que no se quedan quietos, y Keychron es uno de ellos. Su nuevo trackball inalámbrico es la prueba de que todavía queda espacio para hacer las cosas de otra manera.
La idea detrás del Nape Pro es sencilla y a la vez bastante ingeniosa. Se trata de un trackball compacto que puede colocarse en casi cualquier punto del teclado, ocupando muy poco espacio sobre la mesa. No viene a jubilar al ratón tradicional, sino a acompañarlo. Y en los portátiles el truco resulta todavía más interesante, porque se puede pegar justo debajo de la barra espaciadora, imitando esa posición del touchpad o del veterano puntero trackpoint que Lenovo lleva usando toda la vida en sus equipos.
Un diseño pensado para escritorio y portátil
Aquí está una de las diferencias más claras respecto a los trackballs de toda la vida, como el Logitech Ergo. El Nape Pro apuesta por un perfil alargado y estilizado, con unas dimensiones de 130 × 35,4 × 36,7 mm y un peso de apenas 83,4 gramos. Se nota que lo han pensado para que no estorbe, ni delante del teclado ni al lado del ratón.
Por dentro esconde una bola de resina de 25 mm que trabaja con el sensor óptico PixArt PAW 3222, capaz de llegar hasta los 4.000. Alrededor de la bola hay un anillo dial giratorio que sirve para controlar el volumen o echar una mano en la navegación, algo que se agradece cuando toca moverse por documentos largos. Los clics principales (M1 y M2) usan interruptores silenciosos Huano, y a eso se suman cuatro botones adicionales programables para dejarlo todo a gusto de cada uno.
La tecnología OctaShift y las opciones de conexión
La gran baza del Keychron Nape Pro se llama OctaShift. Como el aparato puede orientarse de mil maneras sobre la mesa (en horizontal frente al teclado, en vertical junto a un ratón o incluso en diagonal cuando se usa con tablets o teclados divididos), el sistema permite ajustar la dirección del seguimiento del sensor en ocho ángulos predefinidos: 0°, 45°, 90°, 135°, 180°, 225°, 270° y 315°. La gracia está en que, sin importar cómo esté colocado, mover la bola «hacia arriba» siempre desplaza el cursor de forma vertical en la pantalla. Ni un solo ajuste mental por parte del usuario.
En cuanto a la conectividad, el Nape Pro ofrece tres formas distintas de enlazarse con el PC o el portátil, para adaptarse a cualquier configuración de escritorio.
Fuente
Imagen: hardzone.es
