Jabra Evolve3 85: adiós al brazo de micrófono y hasta 120 horas de batería

by Redazione
Jabra Evolve3 85: adiós al brazo de micrófono y hasta 120 horas de batería

El Jabra Evolve3 85 llega con una idea bien clara en mente y un par de renuncias que dicen mucho sobre hacia dónde quiere ir Jabra. No es la enésima actualización del Evolve2 85, sino un cambio de rumbo. Desaparece el brazo de micrófono, baja el peso, el diseño se acerca peligrosamente al de unos auriculares de consumo premium y casi todo el discurso técnico gira en torno a dos cosas concretas, llamadas limpias y una autonomía que ya quisieran muchos rivales.

El movimiento, la verdad, tiene su lógica. El Evolve2 85 era un producto muy sólido, con su brazo retráctil que resolvía la captación de voz a la manera clásica, transductores de 40 milímetros y hasta 37 horas de música. Aquí se le da la vuelta a la receta, fuera el brazo y dentro seis micrófonos digitales MEMS, procesamiento Jabra ClearVoice basado en aprendizaje profundo, transductores de 32 milímetros y una batería que sube hasta 120 horas de música con la cancelación apagada. También sube el precio, su referencia europea ronda los 569 euros, aunque las cifras reales bailan según el canal, la versión y si lleva o no base de carga inalámbrica.

Diseño y construcción, menos oficina y más auricular para todo

Lo primero que llama la atención del Jabra Evolve3 85 es lo que falta. No hay brazo de micrófono a la vista, ni oculto ni abatible como en la generación anterior. A simple vista parece un circumaural premium, líneas limpias, acabado sobrio y una funda de transporte más compacta de lo habitual en este tipo de producto. El peso ayuda mucho. Con 220 gramos pesa 65 menos que el Evolve2 85 y se planta entre los over ear profesionales más cómodos para jornadas largas. Jabra habla de un diseño hasta un 35 por ciento más delgado que el anterior y, aunque conviene tomar estos porcentajes con cierta calma, en la mano la diferencia se nota.

Una consecuencia inmediata es que guardarlo en su funda resulta facilísimo, ocupa muy poco en la mochila o en la bolsa. Y ni el estuche ni el aparato transmiten esa sensación de cacharro corporativo que durante años ha acompañado a tantos headsets de empresa. Parece lo que es, un auricular premium.

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La construcción combina brazos de aluminio reciclado, diadema de acero inoxidable reciclado, plásticos de origen reciclado y biocircular, y almohadillas de doble espuma cubiertas de tejido. Una decisión acertada frente al cuero sintético del Evolve2 85, sobre todo de cara al verano. El tacto textil es menos caluroso y más agradable cuando se encadenan reuniones. Las almohadillas tapan del todo las orejas y funcionan como filtro de ruido pasivo bastante eficaz. Y tanto las almohadillas como la batería son reemplazables por el usuario, detalle nada menor en algo pensado para durar.

El diseño de las copas es más ergonómico que el del antecesor. En vez de la forma redonda del Evolve2, ahora son más alargadas, imitando la oreja. Se nota al ponérselos, la cobertura es más natural, se crea una cámara de aire aislante y la comodidad sube respecto a los modelos redondos. El otro guiño al entorno profesional es la luz de ocupado integrada, una Busylight de 360 grados que se enciende durante las llamadas, con una variante optimizada para Microsoft Teams que añade botón dedicado. Los controles son físicos, no táctiles, y hay de todo, volumen, encendido, conexión. Cuesta un poco acostumbrarse, pero al menos se localizan al tacto. El interruptor de encendido es especialmente acertado, al forzarlo un poco activa el modo de emparejamiento Bluetooth de forma muy intuitiva.

Micrófono, llamadas y cancelación, la gran apuesta

Eliminar el brazo es toda una declaración de intenciones. En un auricular profesional, acercar el micrófono a la boca sigue siendo la vía más directa para mejorar la relación entre voz y ruido. Jabra lo compensa con tecnología, esos seis micrófonos MEMS y ClearVoice, un sistema entrenado con 60 millones de frases para separar la voz del ruido. En las pruebas no se ha notado diferencia con los modelos de brazo en entornos ruidosos, aunque todo cambia según estemos en una oficina, en un local lleno de gente o en un aeropuerto.

La promesa es llamar con claridad en oficina abierta, cafetería, calle o transporte, y una captación lo bastante precisa para los asistentes de IA, cada vez más importantes. Jabra asegura que el sistema reconoce más de nueve de cada diez palabras en indicaciones por voz. Cifra llamativa que conviene leer en contexto, no significa que el auricular se comporte igual en cualquier idioma, acento o entorno. El ancho de banda de micrófono llega hasta 14,5 kHz en modo voz, mejora clara frente al Evolve2 85. En la práctica, voz limpia para reuniones, Teams, Meet, Zoom y dictado ocasional. Eso sí, la voz puede sonar algo menos corpórea que con un brazo pegado a la boca.

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En reproducción incorpora Jabra Advanced ANC con tecnología adaptativa, que ajusta la cancelación según el ajuste físico, el viento y el ruido de fondo, y funciona tanto con música como en llamadas. Donde mejor encaja es en oficina abierta, rebajando conversaciones cercanas, ventilación y teclados. No hace magia, pero crea una burbuja manejable. También tiene HearThrough para escuchar el entorno sin quitárselos, aunque a veces el aislamiento pasivo es tan bueno que conviene estar atento en la calle. Para música pura y dura, Sony y Bose siguen mandando, pero para trabajar en movimiento la balanza se inclina hacia Jabra.

Audio, conectividad y autonomía

Jabra ha reducido los transductores de 40 a 32 milímetros. No condena el sonido, pero marca el carácter, esto no busca ser audiófilo sino una escucha clara y estable durante muchas horas. Las cifras son las esperadas, respuesta de 20 Hz a 20 kHz, sensibilidad de 108,5 dB e impedancia de 35 ohmios. En códecs, SBC, AAC y LC3, este último ligado a Bluetooth LE Audio. La app Jabra Plus permite tocar la ecualización. Voces, podcasts, llamadas y vídeos son terreno natural, con música funciona bien si se ajusta el ecualizador, pero no es la opción más emocionante por el precio si solo se busca disfrutar de una biblioteca musical.

La conectividad está bien resuelta, aunque dependiente. Bluetooth 5.3, LE Audio, multipunto con dos conexiones simultáneas y memoria para ocho dispositivos. En la caja, el adaptador Jabra Link 390 en USB-A o USB-C, cable USB-C, cable de audio de 3,5 mm y, según versión, base de carga inalámbrica. El adaptador sigue siendo imprescindible para evitar líos de conectividad con el PC, lo que complica un poco la portabilidad. Por suerte la funda ya tiene su hueco fijo para el Link 390, que es minúsculo. Conectar solo por el Bluetooth del PC no se recomienda, suele fallar.

La autonomía es lo más espectacular. Hasta 25 horas de conversación con ANC y Busylight apagados, hasta 21 con ambas activas, hasta 120 horas de música sin ANC y hasta 55 con ANC. La carga rápida acompaña, cinco minutos dan hasta cinco horas de uso y diez minutos suben a diez horas de música. La carga completa tarda hasta 180 minutos. Frente al Evolve2 85, el Evolve3 85 gana en portabilidad, peso, diseño y autonomía musical, además del salto en ancho de banda de voz, LC3, localización por redes de Apple y Google y carga inalámbrica. El Evolve2 85 conserva dos bazas, transductores más grandes y un brazo retráctil para quien lo prefiera.

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El Jabra Evolve3 85 se entiende mejor cuando se deja de mirar como unos auriculares de consumo caros y se ve como una herramienta de trabajo que además reproduce música muy bien. Precio alto, sí, lo saca de la compra impulsiva, pero ofrece llamadas muy cuidadas sin brazo, autonomía extraordinaria, diseño discreto, comodidad por ergonomía y peso contenido, buen ANC, certificaciones para plataformas de colaboración y una funda de transporte excelente. No redefine la categoría, la hace bastante más cómoda de llevar. Su valoración final se queda en un 8,3.

Fuente
Imagen: muycomputer.com

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