Instagram elimina la función de IA que usaba fotos sin permiso

by Redazione
Instagram elimina la función de IA que usaba fotos sin permiso - Instagram función IA

Instagram ha dado marcha atrás con una de sus funciones de inteligencia artificial más discutidas apenas unos días después de haberla presentado. La herramienta permitía generar imágenes tomando como referencia cualquier cuenta pública de la plataforma, pero la polémica alrededor de su sistema de consentimiento obligó a la compañía a recular. Un traspié que, más allá del lanzamiento fallido, vuelve a poner sobre la mesa hasta dónde pueden llegar las empresas cuando echan mano de la imagen de sus propios usuarios.

Una función que nacía con un problema evidente

La novedad estaba integrada en el nuevo modelo Muse Image de Meta AI. La idea era sencilla en apariencia: crear imágenes inspiradas en personas reales con solo mencionar su cuenta pública mediante una arroba. Sobre el papel, una herramienta creativa para generar contenidos nuevos. En la práctica, había una grieta difícil de pasar por alto, y es que la persona cuya imagen servía de referencia no tenía que dar ningún tipo de autorización previa.

Ahí arrancó todo. En vez de pedir un consentimiento expreso antes de permitir ese uso, Meta apostó por un sistema de opt out. Traducido: todos los usuarios mayores de edad con cuentas públicas quedaban dentro por defecto y solo podían quedarse fuera si encontraban la opción correspondiente y la desactivaban a mano. Dicho de otro modo, la compañía dio por bueno utilizar la imagen de millones de personas para alimentar una función nueva, dejando en manos de esas mismas personas la tarea de impedirlo si no les convencía.

Una reacción más dura de lo que Meta esperaba

La respuesta llegó rápido y fue mucho más allá de las críticas típicas en redes. La agencia Creative Artists Agency (CAA), que representa a figuras como Tom Hanks o Meryl Streep, pidió públicamente a Meta que abandonara el planteamiento y defendió que ningún nombre, imagen, voz o trabajo creativo debería usarse en sistemas de IA sin un consentimiento claro y documentado. Poco después el sindicato SAG-AFTRA, que agrupa a actores e intérpretes en Estados Unidos, animó a sus afiliados a protegerse desactivando la función mientras siguiera activa.

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Sorprende que Meta haya tenido que retirar la herramienta a los pocos días de anunciarla. No tanto por la velocidad de reacción, sino porque cuesta entender que una empresa con su experiencia, sus recursos y sus equipos legales diera por aceptable un sistema basado en el consentimiento por omisión para algo con implicaciones tan claras sobre los derechos de imagen. La marcha atrás parece indicar, sobre todo, que calcularon fatal la respuesta que podía provocar semejante propuesta.

El caso, además, no es un episodio suelto. A medida que la IA generativa mejora para crear imágenes, vídeos y voces cada vez más realistas, crece también el debate sobre el consentimiento y los derechos de las personas usadas como referencia. Otras compañías del sector ya han tenido que revisar iniciativas parecidas tras recibir críticas por el uso de la imagen personal, señal de una sensibilidad creciente entre usuarios, creadores y las organizaciones que los representan.

La lección que deja el episodio es incómoda. Durante demasiado tiempo, algunas grandes tecnológicas actuaron pensando que bastaba con ofrecer una casilla para darse de baja después del lanzamiento. Pero cuando lo que está en juego es la identidad, la imagen o la voz de millones de personas, ese enfoque encuentra cada vez menos hueco. La polémica de Instagram demuestra que el consentimiento no puede quedar reducido a un simple ajuste de configuración, sino que tiene que ser una condición previa. Y esta vez a Meta le ha tocado aprenderlo por las malas.

Fuente
Imagen: muycomputer.com

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