Firefox 154 aterriza hoy en los ordenadores de todos los usuarios del navegador de Mozilla, y trae consigo algo más que las mejoras habituales. Sí, hay novedades en seguridad y privacidad, junto a una función pensada para gestionar la inteligencia artificial directamente desde la barra de direcciones. Pero el detalle que de verdad marca esta entrega es otro: se trata de la última versión que la compañía publica siguiendo el calendario mensual que ha acompañado al navegador durante años.
Lo primero que salta a la vista es una acción rápida bautizada como Administrar IA. Con ella se abre de golpe la sección de configuración de inteligencia artificial, sin tener que perderse entre los menús de preferencias buscando la opción correcta. El resto de cambios de Firefox 154 se reparte entre refuerzos de privacidad, pequeños ajustes de uso diario y herramientas para quienes desarrollan software. Todo esto justo antes de que Mozilla modifique la forma en la que reparte sus actualizaciones.
Las conexiones WebSocket quedan protegidas en la red local
Desde hace tiempo, Firefox venía evitando que una página cualquiera pudiera comunicarse con los dispositivos de nuestra red doméstica, desde el router hasta un pequeño servidor casero montado en algún rincón de casa. Con esta versión, esa barrera se amplía también a las conexiones WebSocket, un tipo de canal que mantiene abierta la comunicación entre la página y el otro extremo dentro del navegador. Dejar ese hueco sin tapar no tenía mucho sentido cuando el resto de la puerta ya estaba bien blindada.
El otro movimiento llega por el lado de la gestión de cookies. Hasta ahora, si alguien quería que un sitio conservara sus datos al limpiar el navegador, la excepción creada terminaba relajando de paso otras protecciones de privacidad. Firefox 154 separa por fin ambas cosas. Se puede evitar que un sitio pierda sus cookies sin que eso implique desactivar el bloqueo antirrastreo ni el resto de restricciones. Un control mucho más fino sobre qué se guarda y qué se sigue bloqueando.
PDF y el visor JSON reciben ajustes para el día a día
Hay también una serie de detalles menores que probablemente pasen casi desapercibidos, aunque simplifican tareas cotidianas de navegación. Al forzar una recarga completa de una página, el navegador borra y actualiza el favicon guardado en caché. Así que ya no se quedará mostrando durante días el icono viejo de un sitio que ha cambiado de imagen.
El visor de PDF integrado, por su parte, permite ahora resaltar el texto seleccionado igual que en cualquier página web, algo que hasta ahora funcionaba de manera distinta según dónde estuviéramos leyendo. Y el visor JSON, muy útil para quienes trabajan con datos o APIs, añade una ruta de migas de pan en la parte inferior que indica la ubicación exacta de la entrada seleccionada dentro de la estructura del documento. Un pequeño alivio cuando el archivo tiene varios niveles de anidamiento y encontrar dónde estamos se convierte en un lío.
Fuente
Imagen: softzone.es
