¿Cuál ha sido la consola más potente de cada generación? Una mirada a fondo
Elegir la consola más potente de cada generación no siempre fue tan sencillo como ahora. En los años noventa, cuando se produjo el auténtico boom de las consolas, todo dependía de la prensa especializada para descubrir las claves de cada nuevo sistema que llegaba al mercado. Internet no funcionaba como hoy, y el papel tenía limitaciones evidentes que impedían estar realmente al día.
Los análisis técnicos vivieron un gran auge en aquella época, pero no siempre ofrecían la precisión ni la claridad necesarias. A veces venían “vestidos” con un toque de marketing que hacía que el usuario acabara absorbiendo ideas que no eran ciertas. Por ejemplo, no era raro encontrar gente convencida de que Neo Geo era una consola de 24 bits, o que Atari Jaguar era un sistema de 64 bits. Incluso hoy hay quien piensa que PS2 fue la más potente de su generación, un error grave, porque fue justo lo contrario. Muchos mitos siguen alimentados por el fanatismo de algunos usuarios, y ya se sabe, una mentira repetida muchas veces acaba disfrazada de verdad. La pugna entre consolas y PC, por cierto, no es nada nuevo. Los más jóvenes creen que surgió con PS4 y Xbox One, pero empezó a notarse ya con PS1, Sega Saturn y Nintendo 64.
Este repaso se centra en descubrir, de forma imparcial y realista, cuál fue la consola más potente de cada generación, partiendo de la era de los 8 bits.
La generación de los 8 bits y la de los 16
Aunque la ganadora indiscutible por ventas fue la NES de Nintendo, conocida como Famicom en Japón, esa consola fue mucho menos potente que su gran rival, la Master System de SEGA. Y las diferencias entre ambas eran enormes. Master System fue la más potente de su generación, aunque también un claro ejemplo de que la potencia no lo es todo. NES tenía un catálogo gigantesco, variado y de calidad, con franquicias como Double Dragon, Ninja Gaiden, Super Mario Bros o Zelda.
A nivel de hardware, NES montaba un procesador Ricoh 2A07 de 8 bits a 1,66 MHz, 2 KB de RAM, 2 KB de vídeo y una paleta de 48 colores. Master System, en cambio, usaba un Zilog Z80 de 8 bits a 4 MHz, 8 KB de RAM, 16 KB de vídeo y una paleta de 64 colores.
En los 16 bits mandaron Mega Drive y Super Nintendo, pero hubo un tercer jugador con mucho tirón: Neo Geo AES de SNK, pensada para llevar los arcades al salón de casa. Su precio de salida rondaba las 80.000 pesetas, y llegó a verse hasta a 99.000 pesetas, casi 600 euros al cambio actual. Pese a su arquitectura de 16 bits, era muy superior a Mega Drive y Super Nintendo. Montaba una CPU Motorola 68000 a 12 MHz, un Zilog Z80 a 4 MHz como chip secundario, sprites enormes, efectos de zoom, hasta tres planos de scroll y 4.096 colores en pantalla frente a los 128 y 256 de sus rivales.
De la quinta generación a la actualidad
En la quinta generación, muchos creen que PS1 fue la más potente, pero es un error. La más potente fue Nintendo 64. Nintendo se equivocó al apostar por el cartucho en lugar del CD, pero su procesador RISC R4300i de 64 bits a 93,75 MHz superaba de largo al R3000A de 32 bits a 33,86 MHz de PS1, y su GPU de Silicon Graphics movía hasta 500.000 polígonos con textura frente a los 180.000 de la consola de Sony.
En la mal llamada generación de los 128 bits compitieron Dreamcast, PS2, GameCube y Xbox. Dreamcast llegó primera y fue la menos potente. PS2 la superó, GameCube dejó a ambas atrás con 9,4 GFLOPs frente a los 6,2 de PS2, y Xbox fue la más potente con nada menos que 20 GFLOPs, un Intel Pentium a 733 MHz, 64 MB de RAM y una GeForce 3 personalizada por NVIDIA.
La séptima generación fue la más reñida. Wii arrasó en ventas siendo la menos potente. En rigor, Xbox 360 fue la más potente, con 240 GFLOPs frente a los 230,4 de PS3, una GPU de ATI con 240 shaders unificados y 512 MB de memoria unificada frente a los 256+256 de PS3.
Con Xbox One Microsoft falló, y PS4 se llevó la victoria con 8 GB de GDDR5, una GPU Radeon GCN con 1.152 shaders y mejor ancho de banda. Si sumamos las revisiones, Xbox One X fue la más potente, con 2.560 shaders y 326,4 GB/s de ancho de banda, capaz de mover Red Dead Redemption 2 en 4K nativo.
En la generación actual, Xbox Series X ofrece un Zen 2 a 3,8 GHz y una GPU RDNA 2 con 3.328 shaders y 12,15 TFLOPs, mientras que PS5 monta 2.304 shaders y hasta 10,29 TFLOPs. Pero la consola más potente que existe ahora mismo es PS5 Pro. Mantiene una CPU similar, aunque dispara la potencia gráfica hasta 18,05 TFLOPs en FP32 con arquitectura RDNA 3 mejorada y funciones de RDNA 4, 3.840 shaders, memoria GDDR6 a 18 Gbps con 576 GB/s de ancho de banda, SSD de 2 TB, Wi Fi 7, reescalado PSSR 2.0 y hardware dedicado a IA bajo INT8 con 300 TOPs, seis veces más potente que el de Xbox Series X.
Fuente
Imagen: muycomputer.com
