Con el nuevo Attack Shark F1 Air la marca ha decidido apostar todo a la ligereza, porque hablamos de un ratón gaming que pesa apenas 39 gramos. Un peso pluma pensado para quienes odian sentir cualquier lastre bajo la mano mientras juegan, pero que sorprende también por todo lo que esconde dentro. Y no es poco.
Lo primero que salta a la vista es el diseño. Combina el aire competitivo típico de un periférico para jugadores con un toque más sobrio y clásico, usando solo el negro y el blanco. Nada de estridencias. Es la clase de acabado que encaja en casi cualquier setup sin desentonar, ya sea uno pensado para la partida más intensa o un escritorio más discreto. Elegante, sin pasarse.
Un sensor de primera y una tasa de sondeo de infarto
Attack Shark no se ha quedado en lo estético. El corazón del F1 Air es el sensor PixArt PAW3955 MAX, uno de los más capaces del mercado ahora mismo. Llega hasta 42.000 DPI, aguanta aceleraciones de 50G y registra movimientos de hasta 750 IPS. Traducido a lo que se nota jugando, significa un seguimiento muy fino incluso cuando la mano vuela de un lado a otro de la alfombrilla.
Otro de sus grandes argumentos está en la tasa de sondeo. La serie puede trabajar a 8.000 Hz mediante la conexión inalámbrica de 2,4 GHz, algo que quiere decir que el ratón envía datos al ordenador hasta 8.000 veces por segundo. Es justo lo que persiguen muchos jugadores competitivos, porque recorta todavía más la latencia. Eso sí, hay una contrapartida clara: usarlo al máximo se come más batería.
Botones de gama alta y conectividad para todo
En los botones tampoco se han cortado. Monta interruptores ópticos Monta de Omron, preparados para resistir hasta 100 millones de clics, y suma un encoder TTC para la rueda que promete un desplazamiento más preciso y una sensación de uso mejorada. Son detalles que normalmente aparecen en modelos bastante más caros, así que verlos aquí es toda una declaración de intenciones.
La conectividad redondea el paquete. El Attack Shark F1 Air funciona por USB-C, con el receptor inalámbrico de 2,4 GHz o mediante Bluetooth. Esa triple opción lo hace igual de válido para una sesión de juego que para trabajar, permitiendo saltar de un dispositivo a otro sin depender del cable. Poco más se le puede pedir a un ratón que apenas se nota en la mano.
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Imagen: hardzone.es
