Cuando un ordenador empieza a ir lento y tiene ya sus buenos años encima, la primera tentación suele ser cambiarlo. Pero antes de rendirse conviene conocer AtlasOS, una solución pensada precisamente para exprimir hasta la última gota de rendimiento en equipos que se han quedado atrás. Windows 10 funciona de forma aceptable en máquinas con 4 GB de memoria RAM, ordenadores que llevan tiempo en el mercado, aunque no siempre resulte la opción más brillante para hardware antiguo.
La versión LTSC de Windows es una alternativa muy sólida, siempre que exista disposición a invertir algo de dinero para sacarle partido. Si el bolsillo no da para eso, entonces AtlasOS se convierte en la carta ganadora.
Qué es y por qué se puede usar con tranquilidad
Aquí conviene aclarar un malentendido bastante común. Cuando se habla de AtlasOS no estamos ante un sistema operativo modificado que se descarga en formato .ISO y cuya seguridad es un auténtico misterio. Se trata de un script que se aplica sobre una instalación limpia de Windows, lo que permite usarlo con total tranquilidad y sin sustos.
Sus ventajas se pueden agrupar en unos pocos frentes claros. Por un lado la reducción del consumo de recursos, por otro la eliminación de la telemetría y el bloatware, y además una mejora en la latencia y la respuesta del sistema junto a un control total sobre las actualizaciones. Cuatro cosas que, sumadas, cambian por completo la experiencia en un equipo cansado.
Menos recursos, sin bloatware y con más agilidad
Empecemos por los números, que son los que mandan. Windows 10 consume entre 2,5 y 3 GB de RAM en reposo. Con AtlasOS ese impacto baja por debajo de 1,5 GB, y llega incluso a menos de 1 GB si se personaliza la instalación. Un respiro enorme para cualquier ordenador con 4 GB de memoria. La cosa no acaba ahí, porque también recorta los procesos en segundo plano, pasando de más de 150 a unos 40 aproximadamente según la configuración elegida.
Otro de los grandes lastres de Windows son las aplicaciones que casi nadie usa pero que siempre están ahí gastando memoria y espacio. OneDrive, Xbox Live, los widgets de noticias y compañía. Todo eso desaparece. Y con ello se va también la telemetría, es decir, los datos que Microsoft recoge sobre el uso que hacen los usuarios de su sistema. Para quien busque aún más soltura existe la posibilidad de desactivar la mitigación de las vulnerabilidades Spectre y Meltdown, que en equipos antiguos supone una pérdida de rendimiento importante.
Queda el apartado de la latencia. AtlasOS mete mano en el registro de Windows para dar prioridad a las tareas en primer plano y afinar el programador de tareas del sistema. También optimiza el stack de red para reducir la latencia en el procesamiento de paquetes, algo que se agradece especialmente si se usa un PC antiguo para jugar a plataformas de juegos en streaming.
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Imagen: hardzone.es
