Hablar de alfombrillas de ratón hoy parece casi cosa del pasado, y sin embargo la pregunta sigue ahí: ¿la superficie sobre la que se desliza el ratón influye realmente en la puntería, o es solo una excusa cómoda cuando se pierde una partida? Hubo un tiempo en que tener una era prácticamente obligatorio, porque el tipo de hardware que llevaban dentro los ratones lo exigía. Ahora la historia ha cambiado bastante. La mayoría de la gente ni siquiera usa una, porque no la considera imprescindible y, seamos sinceros, a veces solo molesta sobre el escritorio.
Pero el asunto se vuelve más interesante cuando entra en juego el gaming. Ahí es donde mucha gente se pregunta si este accesorio aporta algo de verdad o si da igual jugar sobre la mesa sin más.
¿Hace falta una alfombrilla para jugar?
La respuesta honesta es que hoy no resulta imprescindible. Se puede jugar perfectamente con el ratón apoyado directamente sobre la mesa y, si uno no es demasiado exigente, probablemente ni se plantee que falta nada. Por eso muchos la han ido dejando de lado. Los sensores actuales se adaptan a casi cualquier superficie y la sensación termina siendo parecida a la de tener una debajo.
La cosa cambia cuando se empieza a jugar más en serio. Sobre todo en títulos donde toca apuntar con precisión o reaccionar en una fracción de segundo, ahí sí que se aprecia cierta diferencia. La alfombrilla hace que el ratón se deslice de forma más constante, sin esos saltos raros ni esas pequeñas variaciones que a veces aparecen según cómo sea la superficie de la mesa.
La sensación, la comodidad y algún detalle más
También influye, y bastante, en la sensación al mover el ratón. Hay mesas que van demasiado rápidas y otras demasiado lentas, y eso obliga a estar peleándose con la superficie hasta acostumbrarse. Con una alfombrilla el movimiento es más predecible. Uno sabe a qué atenerse y deja de luchar contra el escritorio cada vez que mueve el brazo.
Otro punto que se nota con el tiempo es la comodidad. Cuando se acumulan muchas horas jugando o trabajando, contar con una superficie suave y uniforme hace que el movimiento del brazo salga más natural. No es que la experiencia cambie por completo, pero la vuelve algo más agradable. Y hay un extra que casi nadie tiene en cuenta: ayuda a que el ratón se desgaste menos, aunque eso es algo que no se aprecia en el corto plazo.
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Imagen: hardzone.es
