El nuevo 8BitDo FlipPad apunta directo a quienes usan el teléfono para jugar y buscan algo más cómodo que la pantalla táctil. Se trata de un mando plegable que se acopla al móvil y permite disfrutar de cualquier título como si tuviéramos delante una consola portátil, pero sin necesidad de gastar en todo un equipo aparte. La idea es sencilla y funciona muy bien, porque se aprovecha lo que ya tenemos, la pantalla, la batería y toda la potencia del teléfono, y solo se añade el accesorio que marca la diferencia.
Lo interesante es que resulta mucho más versátil de lo que parece, y encima con un coste inferior al que supondría comprar cada pieza por separado. Al ser plegable, prácticamente no ocupa espacio, así que se convierte en un compañero fácil de llevar a cualquier parte. Nada de bultos incómodos ni de cargar con un mando grande cuando salimos de casa.
Conexión directa por USB-C y controles físicos de verdad
Lo que más llama la atención del FlipPad es que casi no hay que hacer nada para empezar a usarlo. Se conecta directamente al USB-C del móvil y listo. No hay que perder el tiempo buscando dispositivos por Bluetooth ni acordarse de cargar el mando antes de salir, algo que se agradece muchísimo si la intención es tenerlo siempre encima y olvidarse de configuraciones raras.
Una vez conectado, aparecen los botones de siempre, la cruceta y los clásicos ABXY. Y aquí está el detalle que cambia la experiencia, porque los controles en una pantalla táctil nunca terminan de ser precisos. Quien haya jugado a consolas retro sabe perfectamente de qué va la cosa. Con este accesorio basta apoyar los dedos y jugar como se hacía en las portátiles de antes, con una sensación mucho más real y cómoda.
Está pensado también para usar el móvil en vertical, así que encaja de maravilla con los juegos retro, los arcade y cualquier otro título que se pueda manejar con mando, por ejemplo un Super Mario corriendo en un emulador. Y como todo va por USB-C, el mando no se queda sin batería en mitad de una partida, un problema típico de otras soluciones.
El sistema plegable resulta igual de práctico en el día a día. Se cierra cuando no se usa y ocupa muy poco, cabe en un bolsillo o en una mochila sin cargar con nada voluminoso. Si estamos jugando y entra una llamada, basta con doblarlo para volver a usar el teléfono con total normalidad. Y hay otra ventaja nada menor, al no estar atado a un modelo concreto de móvil, se puede prestar a un amigo sin problema, porque no hace falta comprarlo específicamente para un teléfono determinado.
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Imagen: hardzone.es
