Quien lleve tiempo trasteando con el desarrollo en Android sabe perfectamente que durante años Groovy fue el dueño y señor a la hora de configurar nuestros proyectos. Pero el ecosistema no se queda quieto, y ahora mismo la migración de Groovy a Kotlin DSL se ha convertido en el camino natural a seguir. De hecho, desde la llegada de Android Studio Giraffe, Kotlin DSL es directamente la opción por defecto. Dar el salto puede parecer una montaña complicada de escalar, sobre todo en proyectos que arrastran años a sus espaldas, aunque las ventajas en productividad compensan con creces el esfuerzo.
Lo bueno de cambiar de chip es que Kotlin ofrece una experiencia de edición que está a otro nivel. El resaltado de sintaxis funciona sin fallos y la navegación entre declaraciones permite ahorrar un montón de horas que antes se perdían buscando cosas a mano. Eso sí, no todo es perfecto. Conviene tener presente que las compilaciones con Kotlin pueden resultar algo más lentas que las de Groovy, un detalle técnico que merece vigilarse para que el rendimiento del flujo de trabajo no acabe resintiéndose.
Cambios clave en la sintaxis que conviene conocer
En cuanto te pongas manos a la obra con la migración, lo primero que saltará a la vista es que Kotlin es bastante más estricto que su predecesor. Donde antes con Groovy podías permitirte olvidar los paréntesis en las llamadas a los métodos, aquí la cosa cambia: en Kotlin los paréntesis son obligatorios, sin excepciones. Esa rigidez, que al principio puede parecer un fastidio, termina jugando a favor porque obliga a escribir un código más limpio y predecible.
Así que, aunque al principio el cambio de sintaxis requiera un periodo de adaptación, el resultado final es un proyecto más mantenible y cómodo de manejar en el día a día.
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Imagen: androidayuda.com
