Medir distancias con Android sin sacar el metro del cajón es más fácil de lo que parece, y no hablamos de trucos raros ni de nada complicado. El teléfono que llevamos en el bolsillo se ha convertido en una especie de navaja suiza, y aunque solemos usarlo para las redes sociales, esconde funciones de medición que sacan de más de un apuro cuando menos lo esperamos.
Da igual si hace falta saber cuánto mide una moneda o a qué distancia queda ese árbol al fondo del camino. Entre el sensor de la cámara, la realidad aumentada y algún que otro cálculo trigonométrico, el sistema ofrece un ecosistema bastante amplio para no quedarse corto nunca.
De la cámara a la pantalla, opciones para cada objeto
Para medir cosas del mundo real, la estrella es la realidad aumentada (ARCore). Aplicaciones como ARuler dejan marcar puntos en el espacio y obtener ángulos, volúmenes y áreas con una precisión más que decente, siempre que el objeto no se mueva. No es la herramienta más intuitiva del mundo, todo hay que decirlo, pero abre un montón de posibilidades para quien tenga un hardware compatible.
Si lo que interesa es calcular a qué distancia está un edificio, hay opciones basadas en trigonometría básica, como Smart Measure. El truco está en colocar la cámara a una altura fija y jugar con el ángulo de visión. Va genial para exteriores, aunque cuidado, porque un ligero temblor en la mano puede alterar bastante la medida. También existe 3D Plomada, más sencilla, pensada para verificar si algo está vertical u horizontal y sacar dimensiones rápidas.
Cuando el objeto es tan pequeño que la cámara ni enfoca, lo mejor es tirar de lo clásico. Hay apps ligeras que convierten el cristal del móvil en una regla digital milimétrica, algunas con dos ejes, perfectas para diámetros de monedas o piezas de electrónica.
Entornos profesionales y el eterno lío del GPS
En el terreno laboral, sobre todo en construcción o diseño, se usan herramientas como Procore. En su sección de Modelos para Android se puede calcular la distancia más corta entre dos elementos de un proyecto digital. Basta con tener permisos de administrador o de lectura, seleccionar dos objetos en el modelo descargado y dejar que el sistema haga los cálculos solo.
Y luego está el problema de siempre, el del senderismo. El GPS se vuelve loco entre árboles o montañas y el rastro en el mapa parece que fuéramos saltando como canguros. Una solución teórica sería medir la distancia relativa entre dos smartphones de forma continua mediante Bluetooth o WLAN, para limpiar el ruido de la señal y afinar el seguimiento de la ruta.
Aunque el RangingManager en versiones avanzadas de Android busca optimizar estas mediciones de proximidad, mucha gente todavía anda buscando apps con comunicación sub-segundo para estabilizar las coordenadas de un grupo en movimiento, y que los saltos del GPS no arruinen el registro del camino.
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Imagen: androidayuda.com
