Zorin OS es una de esas distribuciones Linux que conquistan desde el primer arranque, y buena parte de su encanto está en lo que se puede ajustar nada más instalarla en el PC. Porque sí, el sistema luce bien de fábrica, pero quien quiera sacarle el máximo partido tiene a mano un puñado de cambios que conviene hacer cuanto antes. La personalización aquí no es un capricho, es la forma más directa de adaptar el ordenador a la manera de trabajar de cada uno.
Algo que comparten casi todas las distros más conocidas hoy en día es justamente esa libertad para tocar prácticamente todo. Y Zorin OS no se queda atrás, más bien al contrario. Sus desarrolladores llevan años empeñados en que cualquiera, tenga el nivel que tenga, pueda dejar el escritorio a su gusto sin volverse loco entre menús. Conviene aclarar una cosa antes de seguir: los retoques que vienen a continuación dependen mucho del gusto personal, así que no hay nada escrito en piedra.
Cambios imprescindibles para empezar con buen pie
El primero tiene que ver con el diseño de la interfaz. Zorin OS incluye una herramienta nativa que permite cambiar el aspecto del escritorio usando plantillas ya preparadas, que además se pueden afinar al detalle. Hay una versión gratuita con lo esencial y una versión Pro de pago que añade más diseños, algunos inspirados en otros sistemas operativos conocidos.
Luego está Zorin Dash, una utilidad pensada para retocar el dock de mil maneras y hacerlo realmente útil en el día a día. Se activa desde la sección de Extensiones, dentro de los ajustes del sistema. Vale la pena dedicarle un rato, porque un dock bien configurado cambia por completo la sensación de uso.
Otro punto interesante son las cuentas online de terceros. Con esta función se pueden enlazar servicios como Google directamente con el escritorio, de modo que herramientas como Google Calendar o Gmail quedan integradas y sincronizadas sin esfuerzo. Para quien vive pegado al correo y a la agenda, es un detalle que se agradece desde el minuto uno.
Detalles visuales y limpieza del escritorio
Y aquí aparece el Jelly Mode, probablemente el ajuste más llamativo de todos. No aporta nada a nivel de productividad, eso es verdad, pero hace que las ventanas se muevan con un efecto elástico, como si fueran gelatina al desplazarlas. Es puramente estético, aunque resulta bastante simpático cuando se trabaja a diario con el equipo.
Para terminar, los famosos iconos del escritorio. Hay quien los detesta, y Zorin OS permite hacerlos desaparecer de inmediato. El camino es sencillo: Apariencia, después Escritorio y por último Iconos en el escritorio, donde basta con desactivar su visualización para dejar la pantalla limpia y despejada.
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Meta description: Cinco cambios en Zorin OS que conviene aplicar nada más instalar este Linux en el PC para adaptar interfaz, dock y escritorio a tu gusto.
