La expiración de la última patente que aún pesaba sobre Xvid ha puesto fin a un problema legal que arrastraba más de dos décadas. Se trata de la patente brasileña BR PI0109962-0, registrada por Siemens AG en 2001, que caducó hace solo unos días. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es en absoluto. Con esta caducidad desaparece el último obstáculo legal que impedía que la tecnología MPEG-4, base de códecs como Xvid, circulara sin patentes en todo el planeta.
Para la comunidad de Linux y del software libre, con la que muchos conviven a diario, se cierra así un capítulo largo, hecho de incertidumbre jurídica y de mucha cautela. Hasta ese momento, quien quería fabricar o vender decodificadores y codificadores MPEG-4 Part 2 tenía que pagar regalías por su uso. Y la caída de la patente de Siemens llega justo después de que expirara otra patente relacionada, esta vez de Dolby, sobre la misma tecnología. Con ambos títulos fuera de vigor, el códec queda por fin libre de restricciones de propiedad intelectual en cualquier país.
Veinticinco años de dolores de cabeza para Xvid y DivX en Linux
Todo arrancó en 2001, cuando Siemens AG presentó ante la oficina de patentes brasileña un proceso para almacenar y procesar secuencias de imágenes. Aquel documento formaba parte del MPEG-4 Visual Patent Portfolio, gestionado primero por MPEG LA y hoy por Via Licensing Alliance. Durante más de veinte años, esa patente obligó a negociar licencias a cualquiera que quisiera trabajar con plena seguridad jurídica.
La situación resultaba paradójica sobre todo para el ecosistema Linux. Xvid es software libre y de código abierto, y sin embargo la ley exigía el pago de regalías por su uso comercial en determinados países. Eso empujaba a algunas distribuciones a moverse con pies de plomo, dejando a veces el paquete xvidcore en repositorios de terceros en lugar de incluirlo por defecto. Y todo esto pese a que, en la práctica, el riesgo real de que alguien reclamara regalías por su uso era bastante bajo.
Qué cambia ahora para las distros de código abierto
A partir de ahora, los mantenedores de las distintas distribuciones pueden integrar y redistribuir herramientas basadas en MPEG-4 Part 2 sin miedo a reclamaciones por regalías en ningún rincón del mundo. Se simplifica de este modo toda la gestión legal de los repositorios de software libre, que durante años tuvieron que vigilar con lupa qué versión de un paquete podía distribuirse en según qué territorio. Un trabajo tedioso, silencioso, que pocos usuarios llegaban a percibir pero que condicionaba decisiones muy concretas dentro de cada proyecto.
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Imagen: softzone.es
