Windows tiene un identificador oculto que rastrea tu PC: el caso GDID

by Redazione
Windows tiene un identificador oculto que rastrea tu PC: el caso GDID - GDID Windows

Global Device Identifier, un nombre que hasta hace poco solo aparecía en algún rincón perdido de la documentación técnica de Microsoft, ha terminado en un juzgado. Y de qué manera. Un documento judicial ligado al grupo de ciberdelincuencia Scattered Spider ha destapado la existencia de este identificador oculto en Windows, uno de esos elementos con los que millones de personas han convivido durante años sin saberlo. Microsoft ha confirmado de forma oficial que existe, y ahí es donde empieza lo interesante.

Qué es el GDID y cómo acabó siguiendo la pista a un sospechoso

El asunto salió a la luz durante la investigación contra un presunto integrante de Scattered Spider. El FBI logró seguir su rastro por distintos países aunque el individuo cambiara de dirección IP o se escudara detrás de una VPN. La clave estaba en el GDID, un identificador persistente que Microsoft describe como algo de uso interno, generado cuando un equipo configura Windows usando una cuenta Microsoft.

Lo curioso es lo tozudo que resulta este identificador. Se queda pegado a la instalación del sistema operativo, aguanta las actualizaciones y aparece en varios servicios ligados a la activación, a la Microsoft Store y a la distribución de parches. Precisamente esa persistencia fue el oro que buscaban los investigadores. Según la documentación presentada por la Fiscalía estadounidense, el FBI usó el GDID para enlazar accesos hechos a través de diferentes VPN y servidores proxy con actividades del sospechoso en plataformas como Snapchat, Facebook, Apple o Ubisoft. Las IP bailaban sin parar, sí, pero el identificador seguía ahí, quieto, permitiendo reconstruir sus movimientos como si fueran migas de pan.

El verdadero problema es la falta de transparencia

Aquí viene el matiz que ha encendido el debate. La polémica no gira tanto alrededor del identificador en sí, sino de lo poquísimo que se sabía sobre él. El GDID apenas se había mencionado en una referencia técnica dentro de la documentación de Azure Monitor, sin explicar cómo funciona ni avisar con claridad a los usuarios de que existía. Tampoco hay una opción visible para consultarlo desde Windows, ni una manera de desactivarlo sin cargarse funciones tan básicas como la activación del sistema o ciertas aplicaciones de la tienda.

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Varios investigadores especializados en privacidad y ciberseguridad han cargado contra este silencio. Es verdad que casi todos los sistemas operativos modernos usan identificadores persistentes para temas de licencias, sincronización o seguridad. Pero plataformas como iOS o Android ofrecen mecanismos mucho más a la vista para gestionar o limitar algunos de esos identificadores. En Windows, el debate no es solo que exista el GDID, sino que millones de usuarios hayan vivido con él durante años sin tener ni idea de su alcance.

Para quien quiera reducir parte de lo que Windows comparte con Microsoft hay algunas medidas, como tirar de una cuenta local en lugar de una cuenta Microsoft cuando se pueda, recortar el envío de datos de diagnóstico y repasar las opciones de privacidad del sistema. Ahora bien, el propio diseño del identificador impide eliminarlo sin tocar funciones esenciales, así que el margen de maniobra es más bien estrecho.

Cuesta entender que un identificador con estas características haya permanecido oculto para la inmensa mayoría de la gente, y que la explicación más completa sobre cómo funciona haya llegado a través de un procedimiento judicial en vez de una documentación pública elaborada por la propia Microsoft. El fondo del asunto quizá no sea si Windows debe usar identificadores de este tipo, algo bastante común en la industria, sino hasta qué punto las compañías deberían jugar con las cartas boca arriba cuando incorporan mecanismos capaces de identificar de forma persistente los dispositivos de sus usuarios.

Fuente
Imagen: muycomputer.com

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