Quien busca un UGREEN NAS DXP4800 GT normalmente tiene una idea muy clara en la cabeza: velocidad, mucha velocidad, y espacio de sobra para trabajar con vídeo, fotos o proyectos pesados sin quedarse atascado. Y aquí es donde este modelo se pone interesante. Ya habíamos hablado en su momento del hermano mayor, el DXP4800 PRO, que nos pareció de lo mejorcito por precio y prestaciones. Ahora le ha tocado el turno a este casi gemelo, el GT, un aparato cuyo apellido lo delata: rendimiento enfocado a la velocidad, pensado para un uso más doméstico y, sobre todo, para creadores de contenido. El precio ronda los 659,99 euros, aunque mientras escribimos esto se puede pillar por 559,99 euros gracias a un descuento de 100 euros, tanto en la tienda oficial como en Amazon.
La diferencia de planteamiento es sencilla de entender. El PRO apunta a perfiles exigentes que necesitan potencia y flexibilidad para virtualización o tareas de servidor. El GT, en cambio, va a por el usuario que quiere un NAS muy capaz, con buena relación entre lo que ofrece y lo que cuesta.
Diseño sólido y un vistazo a lo que cabe dentro
Nada más sacarlo de la caja, el UGREEN NASync DXP4800 GT transmite solidez. El diseño es sobrio, bastante contenido para tratarse de un NAS de cuatro bahías, pero esos toques cobrizos o dorados dejan claro que está hecho para estar a la vista. Encaja en un despacho, en una oficina pequeña o incluso en el salón como un mueble más. El metal tiene buen ajuste, sensación de gama alta, y en la parte trasera mantiene ese filtro de polvo con fijación magnética que ya es una seña de la marca, además de una ventilación generosa, algo básico en un equipo pensado para funcionar 24 horas al día.
Por dentro encontramos un AMD Ryzen Embedded R2514, 4 núcleos y 8 hilos, con base a 2,1 GHz y turbo hasta 3,7 GHz, más gráfica integrada Vega 8. No es el chip más potente de la línea, ese lugar lo ocupa el i3‑1315U del PRO, pero no tiene nada que envidiarle. Su gran baza es la aceleración por hardware gracias a la GPU, algo raro de ver en este segmento.
En cuanto al almacenamiento, hemos llenado sus cuatro bahías SATA para discos de 3,5 o 2,5 pulgadas, con HDD de 2 TB en la prueba, aunque admite hasta 32 TB por bahía. Y aquí hay un detalle propio de este GT que ni el Plus ni el Pro tienen: las bahías SATA1 y SATA2 aceptan SSD U.2 NVMe de 2,5 pulgadas. Esto es lo que lo hace tan goloso para creadores de contenido, porque permite integrar SSD y disparar la velocidad de transferencia y escritura. Al darle la vuelta aparecen las ranuras de RAM y las de M.2 NVMe. Viene con 8 GB DDR4 de serie, ampliables hasta 64 GB, con soporte ECC. El uso de DDR4 en lugar de DDR5 supone un sacrificio mínimo de rendimiento a cambio de módulos más baratos. Sumando todo, hablamos de hasta 144 TB de capacidad total, con soporte para JBOD, Basic y RAID 0/1/5/6/10.
Otra diferencia con el PRO: el sistema UGOS se instala en un eMMC de 64 GB en vez de un SSD de 128 GB. Puede parecer menos premium, pero mantiene el sistema separado del resto del almacenamiento, lo que añade seguridad y deja libres ambas ranuras M.2.
Conectividad y uso: la carta ganadora
La conectividad es donde el DXP4800 GT saca pecho. Monta 2 puertos 10 GbE, y es el único de la gama con doble 10 GbE, mientras que los Plus y Pro combinan 1×10 GbE con 1×2,5 GbE. Eso lo coloca como primera opción para gestionar entornos de edición de vídeo sobre red con todas las garantías. A esto se suma USB‑C 3.2 Gen2 a 10 Gb/s, dos USB‑A 3.2 Gen2, lector SD 3.0 y salida HDMI 4K a 60 Hz para conectar directamente a monitor o televisor.
Hay un punto extra que merece atención. Como servidor para Plex o Jellyfin va un paso por delante, porque en nuestras pruebas ha sido capaz de mover varios streams desde distintos dispositivos en 4K HDR. El secreto está en esa Vega 8, que aporta la aceleración por hardware que muchos NAS con AMD no tienen.
Y luego está el apartado que siempre alabamos de UGREEN: el software. Conectas el NAS al router, abres la app en el móvil, lo reconoce, se configura y listo. El sistema UGOS sirve tanto al usuario técnico, que puede tirar de Docker y máquinas virtuales, como al que solo quiere un centro de almacenamiento para compartir contenido en casa, sin que ninguno de los dos sienta que el aparato no está pensado para él.
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Imagen: hardzone.es
