Ubuntu se ha convertido en la puerta de entrada al mundo Linux para muchísima gente que hasta hace poco ni se planteaba dejar Windows. Durante los últimos meses los sistemas operativos de código abierto han ganado terreno a una velocidad sorprendente, y el fin del soporte de Windows 10 ha empujado a más de uno a mirar hacia otro lado. No es casualidad, y no es un fenómeno pasajero.
Las ventajas de estas alternativas, casi siempre gratuitas, frente a la propuesta de Microsoft son varias. Aun así conviene ser honestos, porque el gigante de Redmond sigue mandando en el mercado con muchísima diferencia. Pero algo se está moviendo, y usuarios de todo el mundo empiezan a probar alguna de las muchas distros Linux que hay disponibles. Y entre todas ellas, hay una que se lleva la palma desde hace años.
Hablamos de Ubuntu, el sistema que desarrolla Canonical y que no ha dejado de crecer versión tras versión. Quizá muchos se pregunten por qué precisamente esta opción destaca por encima del resto, así que vamos a repasar las razones que suelen mencionar quienes ya la han probado.
Por qué tanta gente elige Ubuntu como su distro Linux
A la hora de decidirse por un sistema u otro entran en juego un montón de factores. Y aquí es donde Ubuntu saca pecho. Para empezar, es facilísimo de instalar. Tiene un asistente bastante intuitivo que además permite convivir con Windows sin dramas, algo que tranquiliza mucho a los que dan el salto por primera vez.
La interfaz es otro punto fuerte. Utiliza GNOME, un entorno de escritorio moderno y amable que resulta sencillo de aprender para quien viene del mundo de Microsoft. Y ojo, porque es software libre y totalmente gratuito. Se descarga y se instala sin pagar un euro, con miles de aplicaciones de código abierto listas para usar.
La gestión del software tampoco tiene mucho misterio. Hay un centro de aplicaciones y el gestor de paquetes APT, que permiten instalar, actualizar o borrar programas con un par de clics. A esto se suman actualizaciones frecuentes y seguras, algo clave para los menos expertos. Ubuntu saca versiones cada seis meses, y las llamadas LTS tienen soporte durante varios años.
Estabilidad, seguridad y una comunidad enorme detrás
Las versiones LTS están pensadas para quien necesita fiabilidad en el día a día, ya sea un usuario doméstico o una empresa. Otro detalle que se agradece mucho es la compatibilidad con el hardware. Ubuntu reconoce solo impresoras, tarjetas de red, cámaras y dispositivos USB sin obligar a buscar drivers a mano.
La seguridad tampoco se queda corta. Incluye permisos de usuario, cortafuegos y parches constantes, y en general es menos vulnerable al malware que muchos sistemas de la competencia. Y cuando surge una duda, ahí está una de sus mayores bazas, una comunidad gigantesca. Por su popularidad hay tutoriales, foros y guías por todas partes, con lo que resolver un problema suele ser cuestión de una búsqueda rápida.
Por último, el rendimiento. Muchos destacan que funciona bien incluso en equipos antiguos o con recursos limitados, algo que da una segunda vida a ordenadores que con otros sistemas irían a paso de tortuga.
Dudas habituales sobre Ubuntu como alternativa a Windows
¿Es difícil instalarlo si ya tengo Windows? Para nada. El asistente permite configurar el sistema junto a Windows de forma sencilla, sin perder los datos que ya tienes.
¿Qué es GNOME y por qué facilita el cambio? Es el entorno de escritorio moderno que usa Ubuntu. Su interfaz amable está pensada para que quien viene de Microsoft se maneje rápido.
¿Cada cuánto se actualiza? Cada seis meses salen versiones regulares. Y para máxima estabilidad, las versiones LTS ofrecen soporte garantizado durante años.
¿Puedo usar mis periféricos de siempre? Sí, destaca por su compatibilidad, reconociendo impresoras, tarjetas de red, cámaras y unidades USB automáticamente.
¿Es más seguro frente a virus? Por lo general sí, gracias a sus permisos de usuario, sus cortafuegos integrados y su menor vulnerabilidad al malware que afecta a otros sistemas comerciales.
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Imagen: softzone.es
