Pocas historias en la industria tecnológica resultan tan reveladoras como la de SEGA rescatando a NVIDIA cuando la compañía de Jensen Huang coqueteaba con la quiebra. Ocurrió en plena era de la Dreamcast, y no fue una simple transacción entre empresas. Detrás había una amistad genuina, la que unía a Jen-Hsun Huang y a Shoichiro Irimajiri, dos hombres que sabían reconocer el potencial del otro incluso en los momentos más complicados.
Lo curioso del asunto es que NVIDIA ni siquiera logró fabricar el chip gráfico que SEGA necesitaba para su consola. La Dreamcast tanteó varias configuraciones posibles antes de decidirse. Se habló de una GPU de NVIDIA situada a medio camino entre la RIVA 128 y la RIVA TNT, incluso de una Voodoo 2 de 3DFX. Al final la elegida fue un chip de PowerVR. Y sin embargo, pese a que el hardware no cuajó, la relación entre ambas compañías nunca se enfrió.
Una amistad que sigue viva tres décadas después
Prueba de esa cercanía es el evento que NVIDIA GeForce Japón prepara junto a SEGA para el 15 de julio en territorio nipón. La cita conmemora los 30 años de historia de las dos firmas, y quien piense que resulta exagerado debería recordar un detalle nada menor. Sin SEGA, hoy NVIDIA simplemente no existiría, y los últimos 25 años del sector gráfico habrían tomado un rumbo completamente distinto.
El encuentro tendrá lugar en el GiGO de Akihabara, en el Edificio 3, entre las 17:00 y las 18:00 horas. Para conseguir una invitación hay que moverse en redes sociales compartiendo recuerdos de NVIDIA o de SEGA acompañados de fotos. Los mejores comentarios serán premiados y sus autores recibirán un mensaje directo. Ese mismo día Jensen Huang viajará a Japón para mostrar el NVIDIA RTX Spark, y entre los asistentes se sorteará una GeForce RTX 5090 FE.
Cinco millones que pudieron convertirse en una fortuna descomunal
Volviendo al rescate, la cifra que SEGA puso sobre la mesa fue de 5 millones de dólares, unos 4,6 millones de euros al cambio aproximado. Ese dinero fue el balón de oxígeno que permitió a la compañía sacar adelante la RIVA TNT y, más tarde, tarjetas tan decisivas como la RIVA TNT 2 y la GeForce 256, considerada la primera GPU de verdad por ser la primera con motor de transformación e iluminación.
Jen-Hsun Huang no dejó escapar la oportunidad. Hizo tan bien las cosas que aquella inversión pronto pasó de 5 a 15 millones de dólares, y fue entonces cuando la firma japonesa decidió que era buen momento para vender. Multiplicar por tres el capital invertido es una tentación difícil de rechazar, así que la decisión resultó de lo más comprensible en su momento.
El detalle que hace daño llega ahora. Si SEGA hubiese conservado esa participación hasta hoy, aquellos 5 millones de dólares valdrían la friolera de 2 billones de dólares. Para dimensionarlo, la Dreamcast quedó atrás hace mucho, pero NVIDIA cuenta actualmente con una capitalización de mercado de 4,73 billones de dólares, mientras que Amazon se mueve en los 2,68 billones. Es decir, la inversión que SEGA soltó por triplicar su dinero valdría hoy más que la práctica totalidad de gigantes tecnológicos del planeta.
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Imagen: muycomputer.com
