Instalar PowerToys en Windows parece siempre una buena idea, y en muchos casos lo es, pero conviene saber que este paquete de utilidades gratuitas y de código abierto puede traer consigo algún que otro dolor de cabeza. Hablamos de una suite pensada para usuarios de Windows, con módulos que abarcan desde la gestión de ventanas hasta la edición del registro. Y sí, resulta muy práctica. El asunto es que hay situaciones concretas en las que instalarla puede abrir la puerta a riesgos de seguridad, conflictos con otros programas o un gasto de recursos que quizá el equipo no necesita.
El problema, ojo, no está en el software como tal. Está en cómo se relaciona con el corazón mismo de Windows. Módulos como el editor de archivos hosts, la vista previa del registro o el administrador de teclado piden permisos de administrador para poder trabajar con aplicaciones que ya se ejecutan con privilegios elevados. Y ahí aparece la primera razón para pensárselo dos veces antes de meterlo en un equipo que maneja información delicada.
Qué significa dar permisos de administrador de forma permanente
La norma de seguridad más básica en cualquier sistema operativo es sencilla de entender. Cuantos menos permisos tenga una aplicación, menor será el daño si algo se tuerce. Windows separa los procesos de un usuario normal de los que exigen privilegios de administrador, y ese Control de Cuentas de Usuario hace de muro frente a cambios que nadie ha autorizado.
Ahora bien, ciertos módulos de PowerToys necesitan saltarse ese muro para funcionar con aplicaciones que ya corren con permisos elevados. Y mantener funcionando de forma continua una suite con varios de esos módulos operando así podría ampliar la zona expuesta si alguno de esos procesos quedara comprometido. Un atacante tendría acceso directo a partes del sistema que normalmente están protegidas. Por eso, en equipos corporativos, servidores o máquinas con datos financieros o confidenciales, dejar PowerToys girando en segundo plano con permisos elevados añade un riesgo que se puede evitar. En esos entornos suele tener más sentido tirar de herramientas nativas de Windows o de soluciones puntuales sin elevación constante de privilegios.
Cuando los atajos de teclado empiezan a pelearse entre sí
Hay otro motivo, y tiene que ver con la manera en que algunos módulos capturan las pulsaciones del teclado. El administrador de teclado y PowerToys Run funcionan detectando combinaciones de teclas para reasignarlas o lanzar aplicaciones al momento. Ese comportamiento puede solaparse con atajos que ya usan otros programas del equipo.
Quien trabaja a diario con software de diseño, edición de vídeo o entornos de desarrollo sabe bien lo importante que es que cada combinación responda siempre igual. La capa que PowerToys pone por encima del sistema puede hacer que ciertos atajos de teclado dejen de funcionar como se espera, o que choquen con los de otra aplicación. Antes de activar el administrador de teclado conviene revisar qué combinaciones se van a reasignar y comprobar que ninguna coincide con las que ya se usan en las aplicaciones del día a día. Un vistazo rápido a la configuración de cada programa evita sustos una vez que PowerToys está en marcha.
El consumo de recursos se nota mucho en equipos modestos
Es verdad que PowerToys nació como un conjunto de utilidades ligeras, pero ese equilibrio cambia en cuanto se activan varios módulos al mismo tiempo. Awake, el selector de colores o el propio lanzador PowerToys Run trabajan en segundo plano de manera constante, lo que suma procesos que se comen ciclos de CPU y memoria mientras el equipo está encendido. En una máquina modesta, ese consumo de recursos se percibe, y bastante.
Fuente
Imagen: softzone.es
