Portátil gaming: 5 aspectos clave que debes revisar antes de comprar

by Tecnoandroid
Portátil gaming: 5 aspectos clave que debes revisar antes de comprar

Comprar un portátil gaming no es lo mismo que elegir un ordenador de sobremesa, y esa diferencia se paga cara cuando llega el momento de ampliar. Un torre se abre, se le añaden componentes y listo. Un portátil, en cambio, tiene margen bastante limitado, así que toca acertar a la primera. Antes de soltar el dinero, hay unos cuantos apartados que merece la pena mirar con lupa para no arrepentirse a las primeras de cambio.

Quien ya tiene claro que busca un equipo de este tipo hará bien en detenerse en cada uno de los puntos que vienen a continuación, porque ahí se juega buena parte de la experiencia.

La pantalla manda más de lo que parece

En el mercado se encuentran modelos que van desde las 13 pulgadas hasta las 18. El punto dulce para un portátil gaming está en las 16 pulgadas, un tamaño que influye en las dimensiones finales del equipo y que deja más hueco para que el aire circule por dentro. Eso ayuda a que los componentes no se calienten de más cuando se les exige de verdad, por ejemplo jugando durante horas.

Sobre el papel de la pantalla, hay un mínimo que no debería negociarse. La tasa de refresco tiene que llegar al menos a 144 Hz. Y no solo eso. El brillo debería partir de 300 nits y el panel cubrir como mínimo el 100 por ciento de la gama de colores sRGB, siempre que se quiera disfrutar de tonos vivos y no de esos colores apagados que terminan arruinando la experiencia. El Razer Blade 18 es un buen ejemplo de equipo con un rendimiento de alto nivel y una gran pantalla pensada para el juego competitivo.

Link affiliato

Almacenamiento y memoria, el punto donde muchos fallan

Los juegos ocupan cada vez más, así que el almacenamiento no es un detalle menor. El suelo razonable son 512 GB, aunque con Windows 11 y un par de títulos triple A instalados ese espacio se queda corto en un suspiro. Con 1 TB la cosa cambia y ya no obliga a estar borrando e instalando juegos cada dos por tres.

Si no entra en el presupuesto un modelo con 1 TB de serie, conviene buscar uno que tenga una ranura extra para sumar otra unidad más adelante. No hace falta que sea PCIe, con una SATA sobra. Otra vía pasa por elegir un equipo cuya unidad no vaya soldada a la placa base, porque de lo contrario cambiarla por una de mayor capacidad resulta imposible.

Con la memoria RAM ocurre algo muy parecido. El mínimo son 16 GB y, sobre todo, hay que fijarse en que no esté soldada a la placa. Aquí hay una trampa habitual. Algunos equipos montan dos módulos de memoria, pero uno de ellos va soldado, lo que impide reemplazar ambos por otros de mayor capacidad y deja la ampliación futura a medio gas.

Fuente
Imagen: hardzone.es

Link affiliato

Related Articles