Trabajar con imágenes en un ordenador con Windows se ha vuelto parte de la rutina para casi cualquier usuario, y ahí entra en juego Picview, un visor gratuito que acaba de estrenar su versión 5.0.1 y que promete acabar con esos molestos bloqueos del visor que trae el sistema por defecto. Microsoft ofrece sus propias herramientas para gestionar estos contenidos, cierto, pero muchos prefieren algo más ligero y directo.
Y no es raro. El visor de fotos de Windows lleva años ahí, cumple su función, pero a veces se atasca o resulta poco práctico cuando hace falta abrir muchas imágenes seguidas. Alternativas como esta suelen ganarse a la gente por una interfaz más sencilla y por funciones de edición rápida ya integradas. Vale la pena repasar qué conviene mirar antes de instalarlo, cómo completar el proceso y cómo dejarlo asociado a los formatos de imagen habituales, incluidos los RAW.
Qué revisar antes de instalar Picview
Antes de lanzarse a descargar el instalador, un par de comprobaciones básicas evitan sustos a mitad de camino. Lo ideal es que Windows esté al día con sus últimas actualizaciones y que el disco tenga espacio libre suficiente. También ayuda cerrar el resto de aplicaciones que puedan estar tirando de aceleración gráfica mientras dura la instalación.
Al ejecutar el archivo, es probable que aparezca un aviso si el ejecutable no lleva una firma digital reconocida por Microsoft. Algo muy común en programas de terceros que no forman parte de las grandes distribuidoras. No hay que desactivar el antivirus ni nada por el estilo, basta con pulsar en Más información y luego en Ejecutar de todas formas para seguir con la instalación de forma segura. Otro detalle importante son los permisos de administrador en la cuenta de usuario, porque el instalador necesita escribir en el registro de Windows para asociarse después a los distintos formatos de imagen.
Instalación y primeros ajustes
La instalación no tiene ninguna complicación, aunque conviene prestar atención a un par de cosas cuando se ejecuta el archivo. Elegir la instalación personalizada, en vez de la exprés, deja escoger la carpeta de destino, decidir si se crea un acceso directo en el escritorio y marcar la casilla de integración con el menú contextual del Explorador. Así aparece la opción Abrir con Picview al hacer clic derecho sobre cualquier imagen.
Cuando termina, el asistente coloca los accesos directos en el menú de inicio y registra los formatos que soporta la aplicación. Reiniciar el equipo es una buena idea para que esos cambios en el registro queden bien aplicados. Y si durante el proceso salta el aviso del Control de Cuentas de Usuario, hay que aceptarlo. Sin ese permiso, Windows no permitirá que Picview se establezca como aplicación predeterminada para ningún tipo de archivo.
Fuente
Imagen: softzone.es
