Cuando Elon Musk dice que SpaceX solo trabajará con GPUs de NVIDIA, la noticia sorprende a poca gente. El fundador de la empresa aeroespacial ha dejado claro que la elección no tiene que ver con el precio, sino con algo mucho más simple, que todo funcione como debe. Y en su cabeza, ahora mismo, no hay ninguna otra tarjeta gráfica que se acerque a lo que ofrece la compañía de Jensen Huang.
La lógica de Musk resulta fácil de seguir. Quien quiere ser pionero en un sector tan complicado como el espacial no puede permitirse componentes que simplemente cumplan. Y ahí es donde NVIDIA aparece, según sus palabras, sin competencia real. Uno de los hombres más ricos del planeta lo tiene decidido, y no piensa buscar alternativas más baratas si eso significa perder rendimiento.
Por qué SpaceX se queda con las GPUs de NVIDIA
El motivo es directo. Lo que busca SpaceX no es ahorrarse unos cuantos millones en piezas, sino garantizar que cada sistema responda al máximo. Y cuando se habla de una empresa que trabaja con cohetes, satélites y tecnología que tiene que aguantar condiciones extremas, quedarse con una opción que solo aprueba raspando no tiene demasiado sentido.
Aquí entra en juego el papel de la compañía. Son ya varios los años que NVIDIA lleva dominando el mercado de las GPUs pensadas para inteligencia artificial. Cada vez asoman más rivales que intentan plantarle cara, pero la realidad es que, de momento, sigue un paso por delante en muchos aspectos. Algo que, todo hay que decirlo, también se nota en el precio final.
Y para SpaceX este detalle pesa cada día más, porque la inteligencia artificial ocupa un espacio creciente en sus operaciones. No se trata solo de entrenar modelos o hacer pruebas puntuales. Hablamos también de procesar grandes cantidades de información, mejorar los sistemas y conseguir que distintos procesos vayan más rápidos y sean más eficientes. Con ese nivel de exigencia, no vale cualquier gráfica que se encuentre por ahí.
El ecosistema que marca la diferencia
Hay otro punto que muchos competidores todavía no han logrado igualar. NVIDIA no vende únicamente hardware potente, sino todo un ecosistema montado alrededor de sus GPUs. Y ese matiz cambia bastante las cosas.
No basta con comprar una tarjeta gráfica de mucha potencia y encenderla. Detrás hacen falta herramientas, software y años de desarrollo que facilitan enormemente el trabajo de los ingenieros. Ese conjunto, más que la propia pieza física, es lo que convierte a las GPUs de la marca en la elección casi obligada para proyectos donde no se puede fallar.
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Imagen: hardzone.es
