El MEMOcalipsis ya no es una amenaza lejana ni una exageración de foros tecnológicos. El MEMOcalipsis es una realidad que golpea semana tras semana, y las últimas señales lo confirman sin lugar a dudas. La inteligencia artificial está poniendo patas arriba el mercado tecnológico, y la prueba más contundente llega desde un sitio inesperado. Apple, sí, justamente la compañía que más resiste estos temporales, acaba de anunciar una subida de precios que supera incluso las previsiones más negras. A esto se suma otro golpe llegado de Microsoft con sus consolas, y un pronóstico todavía más inquietante desde Lenovo, que habla de una crisis que no terminará hasta 2030.
Apple tampoco se salva del temporal
Durante mucho tiempo Apple pareció intocable. Gracias a sus márgenes enormes, a su poder de compra y a unos inventarios bien surtidos, la firma de Cupertino logró esquivar las turbulencias de su cadena de suministro. De hecho, fue la última gran tecnológica en pasar el aumento de costes a los clientes. Por eso, cuando Apple estornuda, conviene preocuparse. El propio Tim Cook lo resumió hablando de la crisis de los semiconductores: nunca había visto algo igual en ningún sector en más de 40 años.
Ahora toca poner números. Apple subirá toda su línea de productos con incrementos que van del 18% al 33%. MacBook Pro sube unos 280 euros, MacBook Air alrededor de 185 euros y el celebrado MacBook Neo unos 90 euros. iPad mini sube cerca de 90 euros, iPad Pro unos 185 euros y el Mac Studio M4 se dispara con unos 460 euros más. La mayor subida de todo el catálogo se la lleva el Apple TV, que pasa de unos 120 euros a cerca de 185 euros. Y lo peor está por llegar, porque los iPhone 18 también subirán de precio sin remedio, aunque la cuantía exacta todavía no se ha confirmado.
Las consolas y una crisis que se alargará años
El mundo de los videojuegos es otro de los grandes damnificados. Sony ya movió ficha con PlayStation, Nintendo hizo lo propio y ahora le toca a Microsoft con otra ronda de subidas. Xbox Series S de 512 GB pasa de unos 370 a 460 euros, la versión de 1 TB salta de 415 a 555 euros, Xbox Series X en formato digital sube de 555 a 695 euros y el modelo completo de Xbox Series X trepa de 600 a 740 euros. La compañía además ha decidido no fabricar las versiones de 2 TB, e intentará amortiguar el golpe con financiación y un programa ampliado de consolas usadas.
El trasfondo de todo esto es claro. Los gigantes de la IA siguen invirtiendo sin freno y acaparan la mayoría de contratos de chips. Ante esa demanda voraz, los productores de semiconductores abandonan el segmento cliente buscando la rentabilidad mucho más jugosa de las infraestructuras de IA. El resultado es una escasez de inventarios y unas subidas de precio sin precedentes en este siglo por velocidad y magnitud.
Micron ya ha reconocido que la situación se le escapa de las manos, ni siquiera puede atender a sus clientes estratégicos. Samsung y SK Hynix han dicho algo parecido. Y Lenovo, primer fabricante mundial de ordenadores, habla directamente de un RAMageddon. Pese a que las grandes empresas de DRAM y NAND están levantando nuevas fábricas, apenas conseguirán reducir el desfase entre oferta y demanda, y la cosa no mejorará hasta 2030. Eso si mejora, porque la firma china admite que estos precios disparatados podrían convertirse en la nueva normalidad, sin volver nunca a los niveles de 2024 y 2025.
¿Y qué puede hacer el consumidor de a pie? Si necesita de verdad un componente, un PC o un móvil, lo más sensato es comprar cuanto antes, porque todo apunta a que la situación empeorará en los próximos semestres. Si no hay urgencia, lo prudente es esperar y ver si nuevos proveedores de memorias, sobre todo los chinos, logran ponerle el cascabel al gato, si la presión cuando caigan las ventas obliga a rebajar precios o si la apuesta desbocada por la IA termina estallando como otras burbujas.
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Imagen: muycomputer.com
