Ampliar la RAM: cuándo merece la pena y cuándo es malgastar dinero

by Tecnoandroid
Ampliar la RAM: cuándo merece la pena y cuándo es malgastar dinero

Cada vez que alguien quiere darle un empujón a su ordenador, la primera idea que aparece suele ser la misma: ampliar la memoria RAM. Y tiene lógica, durante años ha sido de las mejoras más fáciles y baratas para que un equipo respire mejor, sobre todo cuando el sistema empieza a quedarse sin recursos. Pero hay una pregunta que casi nadie se hace y que conviene tener clara: ¿se puede instalar demasiada RAM?

La respuesta es que sí. Meter más memoria casi nunca perjudica el funcionamiento del equipo, eso está claro, pero a partir de cierto punto se convierte en una inversión poco inteligente. Al final acabas soltando bastante más dinero del necesario sin conseguir nada a cambio. Y ojo, porque tener demasiada memoria también arrastra alguna que otra desventaja.

Más memoria no significa automáticamente más rendimiento

La memoria RAM funciona como un espacio de trabajo temporal donde el sistema operativo, el procesador y las aplicaciones guardan los datos que necesitan tener a mano de forma inmediata. Cuando esa memoria se agota, el ordenador empieza a tirar del almacenamiento como memoria virtual, algo mucho más lento y que provoca caídas de rendimiento bastante serias.

Por eso ampliar el PC con más memoria suele notarse, pero solo en esos casos donde la RAM disponible se queda corta. En su momento, pasar de 4 a 8 GB se notaba una barbaridad, e incluso en equipos gaming saltar de 8 a 16 GB suponía un salto claro. El problema llega cuando te pasas de largo respecto a lo que realmente vas a usar.

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Un ejemplo sencillo. Si un ordenador consume habitualmente entre 12 y 14 GB, con 16 GB seguramente te quedes justo, y lo ideal sería tener 32 GB para moverte con margen. Ahora bien, en ese mismo equipo instalar 64 o incluso 128 GB no va a hacer que las aplicaciones vuelen. La memoria sobrante se queda ahí, sin usar, y punto. Un caso real: un equipo con 64 GB montados donde, en la práctica, con 32 GB iría de sobra, ya que apenas se rozan los 26 GB en uso.

Dicho de otro modo, la cantidad de memoria mejora el rendimiento cuando evita un cuello de botella. Una vez resuelto ese problema, seguir añadiendo capacidad no aporta absolutamente nada.

Las desventajas de pasarse con la memoria

El inconveniente principal es el coste, y más en el momento actual con la llamada crisis de la RAM, con unos precios que están por las nubes. Esto es evidente y seguramente ya lo sabíais todos. Estamos en un punto en el que, si puedes apañarte con 16 GB, no vas a comprarte 32 GB porque el precio es una auténtica locura.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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