Muchos todavía recuerdan aquellas transparencias que hacían de Windows Vista algo distinto, y ahora una herramienta gratuita y de código abierto llamada Aero Dock permite recuperar precisamente eso. Hablamos del célebre diseño Aero, con sus reflejos de cristal y esa sensación de superficie translúcida que Microsoft dejó atrás en Windows 8 cuando apostó por la interfaz Metro. La aplicación va más allá de un simple retoque estético, porque sustituye la barra de tareas de Windows por un dock inspirado en macOS y le añade un buen puñado de opciones para personalizar.
La idea de fondo es sencilla. Aero Dock actúa como reemplazo o complemento de la barra de tareas nativa y coloca en la parte inferior de la pantalla un dock similar al de macOS, aunque con ese brillo sutil y las texturas semitransparentes que definieron a Vista primero y a Windows 7 después. Con ella se pueden anclar los accesos directos a los programas más usados, moverlos con el ratón a gusto y, si se prefiere, ocultar del todo la barra de tareas original.
Anclar aplicaciones y agrupar iconos sin perder claridad
Fijar un programa es tan fácil como hacer clic derecho sobre su icono y elegir la opción de anclado, el mismo gesto que sirve luego para quitarlo cuando ya no interesa tenerlo ahí. Los accesos anclados se colocan a la izquierda, entre el icono de búsqueda y el reloj, mientras que las aplicaciones abiertas sin fijar aparecen a la derecha, pegadas al reloj.
Otra cosa que gusta es la posibilidad de apilar varios iconos en una misma sección. Resulta práctico para agrupar herramientas que van de la mano, por ejemplo Word, Excel y PowerPoint bajo un único acceso que despliega el resto al pulsarlo. En las pruebas convivieron sin problema Chrome, Firefox y Opera GX junto a Outlook, Word o el Bloc de notas, y la lectura del dock seguía siendo clara incluso con una decena de programas fijados. Mezclar navegadores y utilidades de oficina en un mismo bloque no restó orden al conjunto.
Posición ajustable y fondos animados para el dock
Por defecto, Aero Dock ocupa la parte inferior de la pantalla, justo donde suele estar la barra de tareas, pero nada impide llevarlo a los laterales o a la zona superior sin perder ninguna función. La barra de tareas original se puede ocultar desde los ajustes, y para hacerla volver basta con pasar el cursor por el borde inferior de la pantalla o pulsar la tecla Windows.
La personalización alcanza también al fondo del propio dock, que admite escenas ambientales animadas. Hay cinco opciones disponibles: polvo, nieve, lluvia, océano y aurora, pensadas para dar movimiento al espacio que rodea los iconos. Es un añadido puramente estético, sin impacto en cómo funciona la aplicación, aunque conviene tener presente que activarlo consume más recursos del sistema. En equipos con hardware más justo eso se nota, así que mejor vigilarlo. Si el procesador y la tarjeta gráfica van sobrados, la diferencia apenas se aprecia. Si no, lo sensato es probar primero con una sola escena antes de empezar a combinarlas.
Fuente
Imagen: softzone.es
