Después de más de diez meses de espera, las Steam Frame tienen finalmente precio y fecha, y no son precisamente un capricho barato. Las gafas de realidad virtual y aumentada de Valve arrancan en 1.049 euros, así que ya se intuye desde el principio que no están pensadas para el gran público. Igual que ocurrió en su día con Valve Index, aquí la marca vuelve a apuntar a un usuario muy concreto, dispuesto a pagar más a cambio de prestaciones superiores.
Y como era de esperar, el precio las coloca lejos del mercado más accesible. Un mercado, dicho sea de paso, dominado casi por completo por Meta. Las Meta Quest 3s hacen de puerta de entrada y las Meta Quest 3 se quedan como opción más ambiciosa dentro de ese catálogo. Valve, en cambio, juega en otra liga de precios, algo parecido a lo que ya vimos con la Steam Machine.
Ya se pueden reservar, pero con truco
Las gafas se pueden reservar desde la web de Steam y llegan en dos versiones que comparten exactamente el mismo hardware, cambiando solo el almacenamiento. La Steam Frame de 256 GB cuesta 1.049 euros, mientras que la de 1 TB sube hasta 1.279 euros. Nada de configuraciones raras ni componentes distintos entre modelos, solo espacio para guardar juegos.
Hay un detalle importante, eso sí. El número de unidades es limitado y el plazo de reserva se cierra el 17 de septiembre a las 19:30, hora española. Una vez cerrada la lista, todos los inscritos tienen las mismas posibilidades de recibirlas primero, porque los envíos se reparten al azar entre quienes se hayan apuntado. Da igual apuntarse ahora o en el último minuto. Bastará con esperar un día para saber si toca la suerte de estar entre los primeros.
Otro apunte que conviene tener claro. Pese al precio, las Steam Frame no incluyen cargador, un movimiento relacionado con la normativa de la Unión Europea. El adaptador original se vende aparte por 39 euros, aunque también sirve cualquier cargador de al menos 45 W que se encuentre por su cuenta.
Qué ofrecen por dentro estas gafas
En el apartado técnico, el visor monta un SoC Qualcomm Snapdragon 8 Gen 3 acompañado de 16 GB de memoria LPDDR5X. Esa combinación permite dos cosas distintas. Por un lado, ejecutar juegos de forma nativa a través de SteamOS. Por otro, funcionar como visor inalámbrico conectado directamente a un PC, algo que abre bastante el abanico de lo que se puede jugar.
La batería es de 21,6 Wh y va colocada en la parte trasera, una decisión pensada para equilibrar el peso sobre la cabeza y que la experiencia resulte más cómoda en sesiones largas. La autonomía ronda las dos horas, aunque todo depende del juego y de la tasa de refresco que se use.
Esa cifra, más o menos, es la misma que ofrecen otras gafas parecidas. Lo que deja claro que la duración de la batería sigue siendo el gran punto flojo de este tipo de dispositivos, incluso cuando el resto del hardware pinta francamente bien.
Fuente
Imagen: hardzone.es
